La Deuda del Concello con Proveedores
La situación financiera del Concello ha alcanzado un punto crítico, con una deuda acumulada con proveedores municipales que asciende a 27 millones de euros. Este problema afecta a empresas de todos los tamaños que han prestado servicios sin recibir el pago correspondiente. La respuesta del alcalde ha sido instar a los afectados a acudir a los juzgados, lo que genera una sensación de desamparo entre los proveedores. Esta actitud puede interpretarse como una falta de responsabilidad o una ineficacia institucional que agrava aún más la crisis.
La falta de acción por parte de la Administración no solo afecta a las empresas, sino que también plantea dudas sobre la moralidad de los contribuyentes. Si la Administración no cumple con sus obligaciones, los ciudadanos podrían cuestionar su deber de pagar impuestos. Esto incluye el salario del alcalde, quien es elegido y remunerado para gestionar adecuadamente los intereses de la ciudad, pero que parece eludir su responsabilidad en este asunto.
Impacto Económico en la Ciudad
Si la deuda con los proveedores se distribuyera entre los habitantes de la ciudad, cada vecino tendría que abonar aproximadamente 250 euros. Esta cifra no incluye los millones de euros correspondientes a unas 2,637 facturas que aún no han sido tramitadas, cuyo importe sigue siendo un misterio. Entre las facturas conocidas, se encuentran gastos que van desde 770 euros en «paparotas» institucionales hasta bocadillos de lomo con queso y tomate por 43,40 euros, lo que refleja una gestión financiera descontrolada.
La situación ha convertido a Ourense en la ciudad con la mayor deuda comercial por habitante en España. El alcalde, en lugar de buscar soluciones, ha culpado al interventor y ha sugerido que las empresas afectadas busquen justicia en los tribunales. Sin embargo, su propio salario no se ha visto afectado, ya que ha ingresado más de un millón de euros en cinco años, según informes de investigaciones judiciales en su contra por prevaricación administrativa.
Intervención de las Autoridades
La situación actual plantea una pregunta crucial: ¿es esta crisis financiera motivo suficiente para que la Xunta o Hacienda envíen a sus «hombres de negro» para intervenir directamente el Concello? La falta de acción y la acumulación de deudas sugieren que se necesita una intervención externa para restaurar la confianza en la gestión pública y garantizar que los proveedores reciban el pago que les corresponde.

