julio 27, 2026

Mujeres realizan el 75% del trabajo de cuidados en México y el diseño de las ciudades agrava esta desigualdad

El trabajo de cuidados es una actividad no remunerada que recae mayoritariamente en mujeres. Aunque estas condiciones son comúnmente aceptadas culturalmente, se ignora que estas labores son fundamentales para el funcionamiento de diversas dinámicas económicas y cotidianas. Además, representan una de las principales fuentes de desigualdad estructural, según un estudio reciente de la Fundación Friedrich Naumann.

A nivel global, el trabajo de cuidados se estima en un mercado de aproximadamente 11 billones de dólares anuales. En América Latina, estas tareas pueden llegar a representar hasta el 25% del Producto Interno Bruto (PIB), con diferencias significativas entre los países de la región.

La situación en México

En México, el trabajo no remunerado de cuidados equivale al 26.3% del PIB, superando a cualquier otro sector económico. Para 2024, se estima que se llevarán a cabo alrededor de 164,000 millones de horas de labores de cuidado no remunerado, de las cuales el 75% será realizado por mujeres. En promedio, ellas dedican cerca de 40 horas a estas actividades, en comparación con solo 18 horas que dedican los hombres.

“Para ellas, el tiempo destinado a este tipo de tareas equivale a una jornada laboral de tiempo completo por semana”, señala el informe. “El tiempo es un recurso escaso, lo que limita las oportunidades de las mujeres para estudiar, trabajar o descansar, generando desigualdades económicas”.

Impacto en la economía y la vida personal

El informe de la organización advierte que este fenómeno debe ser abordado con urgencia en América Latina y otras partes del mundo, ya que no solo implica una carga desproporcionada, sino que también restringe el acceso de las mujeres al empleo, la educación y el descanso, perpetuando brechas económicas y sociales. Equilibrar esta distribución podría tener efectos positivos a nivel macroeconómico; si se lograra igualar la participación laboral femenina en México, el PIB podría aumentar hasta un 3.7% hacia 2035.

Leer:  Neorruralismo: la fantasía de vivir en la naturaleza que irónicamente invade TikTok

No obstante, el documento identifica un problema central que, aunque empieza a ser visibilizado, aún está lejos de resolverse. “El cuidado es un trabajo que nunca termina y las ciudades no están diseñadas para cuidar, aunque dependen del cuidado para funcionar. La mayor desigualdad no es solo económica: es la falta de tiempo”, afirman los autores. Describen una creciente “pobreza de tiempo”, donde las personas cuidadoras carecen de espacios para sí mismas debido a la sobrecarga de responsabilidades.

Una cuidadora anónima relató: “Llega un momento en que ya no tienes cabeza para la chamba. Te sientas y preguntas: ¿dónde está mi chamba? ¿Dónde están mis proyectos? Tu tiempo, tu energía, tu salud mental se enfocan completamente en esto.” Esta sobrecarga no solo es física, sino que también afecta otros aspectos del desarrollo personal, como el económico y el emocional. “Es una montaña rusa. En un día puedes sentir todas las emociones”, comentó una médica de 25 años que cuida de manera permanente a su abuela con Alzheimer.

Desafíos en entornos urbanos

La situación se complica en entornos urbanos mal diseñados, donde los largos traslados, la falta de infraestructura accesible y la dispersión de servicios convierten el cuidado en una tarea logística compleja y agotadora. En la Ciudad de México, por ejemplo, una persona cuidadora que vive en la periferia puede gastar entre un 25% y un 60% más tiempo en traslados en comparación con alguien que no realiza estas actividades. En el caso de servicios de salud, los desplazamientos pueden extenderse hasta seis horas en un solo día.

Leer:  Más del 50% de la música nueva en Deezer es producida con inteligencia artificial

Noticias relacionadas