Diciembre comienza en la Plaza de Abastos con la atención puesta en la evolución del conflicto entre los comerciantes y el gobierno municipal, que no ha detenido las compras en el mercado.
A pesar de las amenazas realizadas por el alcalde de Ourense, Gonzalo Jácome, de que forzaría un desalojo de las instalaciones temporales de la Alameda en un plazo de 30 días, Emilio González, presidente de los placeros, afirmaba que la asociación aún no ha recibido una comunicación formal sobre dicha orden, y que toda la información al respecto les ha llegado a través de los medios de comunicación.
Reacción de los comerciantes
“Nosotros aún no hemos recibido la comunicación del concello”, aseguró González, quien añadió que, en cuanto la reciban, “antes de esos 30 días pediremos medidas cautelares”. La postura del colectivo es firme, y la vía judicial es, para ellos, la única opción que puede llevarles a abandonar las instalaciones. “Estamos totalmente convencidos de que vamos a ir al juzgado”, sentenció el portavoz de los comerciantes, que buscan frenar cualquier intento de expulsión mediante la intervención de los tribunales, en respuesta a lo que consideran una maniobra injustificada.
Al mismo tiempo, lo que González denominaba “el lío de Jácome” ha tenido un efecto rebote inesperado: una ola de solidaridad ciudadana sin precedentes. Lejos de vaciarse, la Plaza ha vivido jornadas de actividad frenética, especialmente el último fin de semana de noviembre, donde “casi nos quedamos sin mercancía”, asegura el presidente de los placeros, “lo que es casi imposible”.
Apoyo de la comunidad
“En nuestro puesto nos quedamos sin cabritos y sin corderos. Pero no es solo en nuestro puesto. Observamos que ha crecido muchísima gente”, continúa relatando el presidente de los comerciantes. Los vecinos no solo acuden a comprar, en palabras de Emilio González, sino también a mostrar su respaldo. “Se está viendo un abarrote de gente, y mucho apoyo”, concluía el presidente. En la jornada del lunes 1 de diciembre, también se veían varias personas haciendo encargos para sus menús navideños.
La Diputación de Ourense ha reafirmado su voluntad de colaborar en la resolución del conflicto de la Plaza de Abastos. El presidente provincial, Luis Menor, insistió en que la prioridad absoluta debe ser finalizar las obras del edificio, una reforma que acumula siete años de retraso, como recordó, y cuya gestión tildó de “manifestamente mellorable” tras la pérdida de varios millones de euros desde fondos nacionales y europeos.
Compromiso financiero
El ente provincial ya se había ofrecido a aportar 200.000 euros para ayudar a cerrar la brecha financiera de la obra —estimada en dos millones de euros para lo que resta—, y Luis Menor se mostró dispuesto a aumentar su implicación económica si eso garantiza el retorno de los placeros a su ubicación original. En este sentido, el presidente aseguró que “se é necesario incrementar a nosa aportación, na medida que nos corresponde, tamén estamos dispostos a facelo”.
Sin embargo, el líder provincial del PP se desmarcaba de la petición de los comerciantes de impulsar una moción de censura contra Gonzalo Jácome. Para Menor, “o que hai que facer é resolver o problema, e o problema está perfectamente enmarcado nos termos da súa resolución”. Para Luis Menor, mezclar ambas cuestiones no es la vía adecuada.
El BNG plantará la recepción oficial organizada por el Concello a cocineros locales. La formación no asistirá al acto en señal de protesta, lamentando la “incoherencia total” de Jácome, que busca la foto con la hostelería mientras mantiene abierta una guerra contra la Plaza de Abastos, principal proveedora de producto de calidad de la ciudad. Para el BNG, es “inaudito” que el regidor pretenda celebrar el éxito gastronómico mientras su “ataque de irracionalidade” pone en riesgo la viabilidad del Mercado y 200 puestos de trabajo.
La formación censura la doble moral del gobierno local: “Non podemos brindar cunha man mentres coa outra asina decretos que ameazan o sustento de centos de familias”.

