octubre 17, 2026

Las editoriales grandes rechazan libros escritos con IA, pero las utilizan en secreto: la doble moral del sector literario

En el curso de este año, el panorama editorial en Estados Unidos ha comenzado a mostrar signos de resistencia ante el avance de la inteligencia artificial (IA). Las grandes editoriales han tomado medidas que van desde la presentación de demandas por infracción de derechos de autor contra Google hasta la cancelación de libros de autores que se sospecha han utilizado modelos de lenguaje avanzados.

Sin embargo, en un giro irónico, al menos tres de las cinco principales editoriales, incluyendo HarperCollins, Simon & Schuster y Hachette, han estado incorporando herramientas de IA en sus operaciones internas sin hacer un anuncio público ni contar con el consentimiento de los autores involucrados.

La IA en el proceso editorial

Entrevistas con más de dos docenas de empleados, quienes prefirieron permanecer en el anonimato, revelan que estas editoriales están utilizando modelos de lenguaje como Claude y ChatGPT para tareas que van desde el envío de correos electrónicos a agentes literarios hasta la redacción de textos publicitarios y contraportadas. De hecho, algunos editores han señalado que las controversias recientes sobre autores que han recurrido a la IA son solo la superficie de un problema mucho más amplio. «Cada editorial tiene su propia historia de un autor famoso cuyo libro fue retirado debido al uso evidente de la IA, aunque esto no haya trascendido en los medios», comenta un editor anónimo.

En el caso de HarperCollins, la empresa adquirió licencias de Claude hace meses, pero enfrentó desafíos en su implementación. Según un empleado, se instó a muchos trabajadores, de diferentes niveles, a convertirse en «campeones de la IA», asistiendo a sesiones mensuales de lluvia de ideas para explorar aplicaciones de esta tecnología en sus procesos. Sin embargo, cuando algunos expresaron preocupaciones sobre las implicaciones legales y éticas de la IA, sus inquietudes fueron desestimadas, calificándolas como «el precio de hacer negocios». Posteriormente, se agregó una declaración en el portal interno de la empresa que minimizaba el impacto ambiental de la IA.

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Impacto en la cultura laboral

Estas sesiones generaron confusión entre los empleados. «Fue como recibir una bofetada. Hemos estado luchando por recibir un salario justo, y ahora están invirtiendo en un software que muchos de nosotros no necesitamos», afirma un trabajador. El salario medio inicial para los empleados de las grandes editoriales en Nueva York fue de 47,583 dólares en 2023. Además de Claude, se ha informado que HarperCollins también ha adquirido licencias para herramientas como ChatGPT y Jasper, un software que promete optimizar flujos de trabajo en marketing.

Según los empleados, una división de HarperCollins ha centrado sus esfuerzos en la IA desde la obtención de estas licencias, incluyendo la creación de videos generativos. Sin embargo, uno de los usos más comunes de los modelos de lenguaje es la generación de textos publicitarios, que se encuentran en plataformas como Amazon y Goodreads, así como en contraportadas. A pesar de su creciente uso, algunos publicistas advierten que esta tendencia es problemática a largo plazo. «Nuestra responsabilidad es actuar de buena fe con los lectores y con los medios, que tienen poca tolerancia hacia el contenido generado por IA», sostiene un empleado de una de las principales editoriales.

La inevitabilidad de la IA en la publicidad

Meg Reid, editora de Hub City Press, señala que la publicidad creada por IA parece ser una tendencia inevitable, especialmente en editoriales corporativas que buscan ser más eficientes. A principios de este año, algunos agentes literarios comenzaron a notar que ciertos editores estaban utilizando la IA para redactar cartas de rechazo. «Comparábamos correos de diferentes libros del mismo editor y todos mostraban patrones comunes de redacción de IA», recuerda un agente.

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Un portavoz de Hachette ha afirmado que la empresa apoya el uso de herramientas de IA para mejorar la operatividad, pero no para fines creativos. Wibke Grutjen, de Simon & Schuster, indicó que los empleados tienen acceso a herramientas de IA limitadas y que su uso no es obligatorio, enfatizando que la intención es liberar a los empleados de tareas básicas.

Controversias y preocupaciones en el sector

Los empleados de Simon & Schuster participaron en un taller con representantes de OpenAI, donde se sugirió usar ChatGPT para redactar correos a agentes. Esta práctica también se ha adoptado en HarperCollins y Hachette. Sin embargo, en mayo de 2024, Simon & Schuster organizó un concurso para premiar las mejores aplicaciones de IA, aunque posteriormente la empresa se vio obligada a retroceder debido a las quejas continuas de los empleados.

Los agentes literarios han expresado su preocupación de que las editoriales puedan estar alimentando modelos de IA con textos de manuscritos de autores para generar cartas de rechazo y descripciones publicitarias. «Hemos introducido cláusulas en nuestros contratos para proteger a los autores de este tipo de prácticas», comenta un agente que decidió permanecer en el anonimato.

El futuro incierto de la inteligencia artificial en la edición

En medio de esta incertidumbre, la IA también se está considerando para la traducción de libros. Brian Murray, CEO de HarperCollins, ha declarado que la IA podría ofrecer más oportunidades que riesgos, prevé un aumento en la cantidad de libros traducidos y audiolibros. Sin embargo, algunos editores han reportado haber visto manuscritos traducidos mediante modelos generativos en ferias del libro.

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Desde la perspectiva de muchos profesionales del sector, existe una necesidad urgente de directrices claras sobre el uso de la IA. «Requerimos transparencia en cuanto a qué se está utilizando y cuándo», enfatiza Emma Dries, una agente literaria. Un empleado de HarperCollins también menciona la falta de instrucciones sobre cómo abordar la situación con autores y agentes.

La creciente incorporación de la IA en el sector editorial plantea preguntas sobre el futuro de la creación literaria y el papel de los profesionales en un entorno cada vez más automatizado. A medida que la IA continúa transformando la industria, la necesidad de un enfoque ético y transparente se vuelve más crucial que nunca.

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