julio 27, 2026

La Tierra altera las superficies de la Luna más de lo que pensábamos

Los astrónomos han reconocido desde hace tiempo la influencia de la Luna sobre la Tierra. Su gravedad es responsable de la formación de las mareas y de la estabilización de la inclinación del planeta. Sin embargo, esta relación también se manifiesta en sentido inverso. La Tierra y los fenómenos que la rodean dejan huellas en nuestro satélite natural, aunque apenas comenzamos a comprender la profundidad de esta influencia.

Un análisis de las muestras más recientes traídas desde la cara oculta de la Luna proporciona información adicional sobre este enigma. Se ha descubierto que las marcas del viento solar no son idénticas en ambos hemisferios. En la cara oculta, las partículas penetran más profundamente en el suelo lunar, como si impactaran con mayor energía.

La asimetría del viento solar

Los investigadores sugieren que esta asimetría se debe a que la magnetosfera terrestre modifica el trayecto y la velocidad del viento solar antes de que llegue a la cara visible de la Luna. La magnetosfera, generada por el campo magnético de la Tierra en su núcleo externo, actúa como un escudo contra gran parte de la radiación espacial. La nueva investigación, publicada este mes en Nature Geoscience, indica que la «sombra» de este escudo se extiende hasta la Luna. Allí, el viento solar pierde parte de su energía antes de alcanzar la cara visible, mientras que la cara oculta recibe un flujo más rápido que deja partículas incrustadas a mayor profundidad.

luna viento solar

Ilustración esquemática de los entornos contrastantes del viento solar que experimentan la cara visible y la cara oculta de la Luna bajo la influencia de la magnetosfera terrestre.


ZHANG Xuhang vía Chinese Academy of Sciences

Un avance significativo en la investigación lunar

La misión china Chang’e-6 ha permitido esta comparación al recuperar las primeras muestras de suelo de la cara oculta de la Luna. Hasta hace pocos años, los científicos solo contaban con material obtenido en la cara visible a través de las misiones Apolo y, más recientemente, Chang’e-5. Sin esta comparación directa entre ambos hemisferios, habría sido imposible identificar las diferencias en la interacción del viento solar con la superficie lunar a lo largo de millones de años.

El equipo de investigación analizó gases nobles como helio, neón, argón, criptón y xenón, elementos que quedan atrapados en el regolito lunar y actúan como un registro casi intacto del viento solar. Las firmas isotópicas de estos gases permiten reconstruir cómo llegaron las partículas emitidas por el Sol, con qué energía impactaron y hasta qué profundidad penetraron en el suelo lunar.

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