
La comunidad de jugadores se mostró inquieta la semana pasada tras las declaraciones de Seamus Blackley, el creador original de Xbox, quien en una entrevista con GamesBeat sugirió que la consola podría estar en peligro de extinción.
No obstante, al profundizar en la entrevista o en sus comentarios en Bluesky, se puede entender que Blackley se refería a problemas fundamentales en el núcleo de Xbox: la consola que él ayudó a desarrollar enfrenta serias dificultades. Blackley insinuó que el reciente cambio de Asha Sharma, quien pasó de ser ejecutiva de IA a vicepresidenta corporativa de Microsoft Gaming, podría ser un indicativo de que el producto está en «cuidados paliativos».
A pesar de los rumores, Xbox no está cerrando, pero muchos se apresuraron a interpretar los titulares, en un momento en que la industria enfrenta un panorama incierto.
¿Qué está sucediendo?
Durante la pandemia, el sector de los videojuegos experimentó un crecimiento sin precedentes, mientras que la inteligencia artificial comenzó a ganar terreno de manera silenciosa. La creciente implementación de la IA en la industria del videojuego ha comenzado a provocar la pérdida de empleos y a abaratar el trabajo de los desarrolladores, quienes ahora son objeto de críticas por parte de jugadores que se oponen a la IA. Además, los centros de datos han desviado la memoria RAM de la industria, lo que ha generado una escasez global de este recurso. Esta situación ha incrementado los costos del hardware necesario para las consolas, retrasando lanzamientos y convirtiendo en un lujo la construcción de una PC en casa, un proceso que antes era un rito de iniciación para los nuevos jugadores.
En diciembre, Valve anunció la descontinuación de su modelo Steam Deck LCD de 256 GB, lanzado en 2022, y la actualización de 2023 ha desaparecido casi por completo. Esta es la primera vez que se descontinúa una consola importante antes del lanzamiento de una actualización significativa; la Steam Machine de Valve, una consola seis veces más potente que la Steam Deck, está programada para este año, aunque su fecha y precio exactos aún son desconocidos. Mientras tanto, los precios de Xbox y PS5 han aumentado. Según Bloomberg, Sony no ha confirmado ni desmentido que el sucesor de la PS5, originalmente previsto para finales de 2027, podría retrasarse un año más. Por su parte, Nintendo, que logró evitar nuevos aranceles para el lanzamiento de la Switch 2 en 2025, está demandando al gobierno estadounidense y no descarta la posibilidad de aumentar precios.
Un auge en tiempos de crisis
Hace seis años, mientras el mundo enfrentaba bloqueos, la industria del videojuego prosperaba. Animal Crossing: New Horizons logró vender 13.4 millones de unidades en solo seis semanas desde su lanzamiento en marzo de 2020, estableciendo un récord en ventas digitales de un juego de consola en un mes. Ese mismo año, los ingresos globales de la industria de los videojuegos crecieron un 23%, y millones de personas que antes no se consideraban jugadoras comenzaron a utilizar sus computadoras.
Con el lanzamiento de la Playstation 5 en noviembre de 2020, siete años después de su predecesora, se vislumbraba una recuperación en la industria del videojuego, incluso cuando otros sectores luchaban por adaptarse a la pandemia. En julio de 2021, Valve presentó Steam Deck, una consola portátil que permitía jugar a títulos de Steam en cualquier lugar, agotando los pedidos anticipados en cuestión de horas.
Transformaciones en la industria
En paralelo, la popularidad de los youtubers y streamers de Twitch se disparó, con millones de personas optando por ver a jugadores en streaming en lugar de otros tipos de entretenimiento. Los centros de poder en la industria del videojuego comenzaron a expandirse, con Microsoft adquiriendo Activision Blizzard y ZeniMax Media. Sony, por su parte, respondió adquiriendo Bungie en 2022 y realizando una inversión de 1,450 millones de dólares en Epic Games. Durante la pandemia, las ofertas de empleo en el sector de los videojuegos aumentaron un 40%, reflejando un crecimiento notable en un momento de crisis global.
