julio 27, 2026

La Casa de Baños de Ourense, símbolo del siglo XIX

La Casa de Baños do Outeiro representa la decadencia de un símbolo que fue fundamental en la vida social y terapéutica de Ourense durante 170 años. Situada junto a la ribera del Barbaña y adyacente a la antigua prisión provincial, los inicios documentados de este lugar se remontan a mediados del siglo XIX, con un primer expediente de obra en 1867 promovido por Joaquín Pérez y diseñado por Juan José Cañizo. No obstante, el complejo alcanzó su máximo esplendor bajo la propiedad de la familia del italiano Genaro Mileo, quien adquirió el recinto en 1880.

Este emblemático lugar consta de tres edificios que suman 1.800 m², destacando la intervención del arquitecto Daniel Vázquez Gulías. Fue Carmen Mileo, hija de Genaro, quien confió a Gulías el diseño de la icónica fachada con ventanas verdes y tres plantas, que servía como vivienda y ocultaba las instalaciones de baño, originalmente excavadas en la roca. Este espacio no solo albergó la actividad termal, sino que también se convirtió en un refugio cultural donde residieron figuras como el poeta Prado Lameiro. En 1938, Carmen Mileo modernizó el recinto, incorporando las ahora desaparecidas bañeras de mármol y griferías de bronce.

Aguas termales y su impacto social

Hidrológicamente, los baños aprovechaban tres manantiales propios con aguas mesotermales que emergen a temperaturas que oscilan entre 39°C y 45°C. Estas aguas, con una composición similar a las de As Burgas pero algo más templadas, eran valoradas para el tratamiento de dolencias reumáticas, artrosis y afecciones cutáneas. Algunos expertos incluso sugieren que, debido a su temperatura más amable, el lugar pudo haber sido explotado por los romanos. Desde una perspectiva social, la Casa de Baños fue un pilar fundamental para la higiene pública. Hasta 1950, era el lugar donde se aseaban los soldados del Regimiento de San Francisco y, durante décadas, ofreció un servicio de lavandería con agua caliente natural.

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El recinto se mantuvo operativo hasta 2012, cuando los herederos de Emilio Santamarina se vieron obligados a cerrar debido a un conflicto con el Concello, actual propietario. A pesar de una moción aprobada en 2021, que incluía la incorporación del inmueble en el Plan Rexurbe o en el futuro Plan del Casco Vello, no se han tomado medidas efectivas.

Críticas a la gestión del patrimonio

La situación ha suscitado críticas por parte de diversos sectores políticos. El PP, a través de Ana Méndez, expresó su preocupación por la “absoluta inacción” del gobierno local tras meses de advertencias sobre los riesgos de la okupación del edificio, exigiendo un plan urgente de seguridad para todas las propiedades municipales. Desde el PSOE, Natalia González lamentó la pérdida de la “memoria colectiva” y recordó que su grupo ya había alertado sobre el deterioro hace cinco años, instando ahora al Concello a solicitar ayudas estatales y europeas para la reconstrucción del inmueble. Por su parte, el portavoz del BNG, Luis Seara, denunció el “abandono” del patrimonio municipal y solicitó una “segunda vida” para los restos del edificio.

La Casa de Baños do Outeiro, con su rica historia y su importancia cultural, se encuentra en un momento crítico. La falta de acción y la desatención hacia este emblemático lugar podrían significar la pérdida irreversible de un patrimonio que ha sido testigo de la evolución social y terapéutica de Ourense a lo largo de más de un siglo y medio.

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