En el contexto de la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, se ha formalizado la creación de la Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial. Este acuerdo regional tiene como objetivo promover una cultura robusta y una soberanía digital en la región, además de facilitar la elaboración de una agenda común para el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), adaptándose a las prioridades y necesidades específicas de cada país miembro.
La iniciativa surge como el principal logro del encuentro en el ámbito de transformación digital y responde a la creciente necesidad de la región de comprender, aplicar y adaptar la IA a sus contextos locales. La meta es maximizar las oportunidades socioeconómicas que ofrece esta tecnología, al mismo tiempo que se abordan los riesgos asociados con derechos humanos, privacidad, seguridad, inclusión y sostenibilidad.
Fundamentos de la Alianza
El acuerdo se basa en los compromisos acordados en la Declaración de Madrid sobre Transformación Digital e Inteligencia Artificial, que establece una visión regional para garantizar que el desarrollo de la IA sea inclusivo, responsable y sostenible, siempre respetando los derechos humanos. Óscar López, ministro español para la Transformación Digital y de la Función Pública, destacó: “Iberoamérica apuesta hoy por una IA soberana, ética, abierta y confiable. Con la Declaración de Madrid y la Alianza proponemos una IA centrada en las personas, respetuosa con los derechos humanos, segura, responsable e inclusiva, al servicio de más de 700 millones de personas que viven en Iberoamérica”.
A pesar de este avance, algunos países, como Argentina y Paraguay, han expresado reservas sobre el acuerdo, que fue mencionado en el párrafo 10 de la Declaración de Madrid.
Ejes de cooperación de la Alianza
La estructura de la nueva Alianza está basada en tres líneas principales de cooperación. La primera se centra en la creación de un Espacio Iberoamericano de Datos, diseñado como una plataforma que facilite el acceso y uso de información de calidad por parte de cada nación, con el fin de desarrollar sistemas de inteligencia artificial de interés público. Los algoritmos que se generen en la región serán alimentados con datos y referencias que reflejen las particularidades y contextos culturales de los países miembros.
Los promotores del proyecto aclaran que este ecosistema de datos no se configurará como una base de datos única, sino como un espacio federado en el que cada país decidirá qué información comparte y bajo qué condiciones.
El segundo eje se enfoca en el desarrollo y adaptación de modelos de lenguaje que mejoren la representación de la diversidad lingüística y cultural de Iberoamérica. El objetivo es disminuir la dependencia de algoritmos que operan en otros idiomas y potenciar la capacidad de estos sistemas para responder a las necesidades específicas de la región. Para alcanzar este propósito, la Alianza se apoyará en iniciativas ya en funcionamiento, como ALIA de España, AMALIA de Portugal, LATAM GPT de Chile y SoberanIA de Brasil.
Facilitación del acceso a la tecnología
El tercer campo de cooperación busca asegurar que los miembros tengan acceso a las capacidades de cómputo necesarias para llevar a cabo proyectos de inteligencia artificial. La propuesta consiste en identificar infraestructuras y recursos en la región para establecer mecanismos colaborativos que permitan a investigadores, gobiernos y empresas aprovechar estas capacidades tecnológicas.
La participación en la Alianza será voluntaria y estará abierta a todos los Estados miembros de la Conferencia Iberoamericana. Los países que decidan unirse deberán comprometerse a participar activamente en su funcionamiento, colaborar en el cumplimiento de los objetivos y realizar aportaciones públicas, financieras o en especie, ajustadas a sus capacidades y circunstancias. Estas contribuciones se organizarán a través de un modelo de gobernanza común.
Un enfoque humano en la transformación digital
Andrés Allamand, secretario general de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), enfatizó la importancia de que la transformación digital y la inteligencia artificial se centren en las personas y respeten sus derechos fundamentales. En este sentido, la Alianza operará como un mecanismo de cooperación para asegurar que estos principios orienten el desarrollo y la adopción de la tecnología en la región. «En Iberoamérica queremos construir una posición soberana que nos permita decidir sobre las tecnologías a utilizar, comprender sus criterios de funcionamiento, adaptarlas a nuestras necesidades, aprovechar sus beneficios y minimizar los riesgos, así como participar en la definición de las reglas que guiarán su desarrollo», concluyó.
La SEGIB está compuesta por 22 países, de los cuales tres pertenecen a Europa y 19 a América Latina.
