
En un mundial de fútbol, algunos de los partidos más decisivos se resuelven en una tanda de penales. En esos momentos críticos, los capitanes buscan ganar el sorteo para determinar el orden de los lanzamientos. Esta estrategia se basa en una creencia popular: el equipo que ejecuta el primer penalti tiene más probabilidades de triunfar, independientemente de la destreza del tirador o del portero. Aunque la mayoría de los futbolistas acepta esta noción, las razones detrás de esta supuesta ventaja siguen siendo objeto de análisis científico.
Durante años, la explicación más aceptada fue de índole psicológica. Según esta teoría, el equipo que lanza primero actúa con menos presión, mientras que el segundo debe responder constantemente para no quedar rezagado en el marcador. Esta carga emocional podría influir negativamente en el rendimiento de los jugadores. Un estudio de 2010 en American Economic Review se convirtió en un referente al señalar que los equipos que comenzaban la tanda ganaban aproximadamente el 60% de las veces, en comparación con el 40% de aquellos que disparaban en segundo lugar.
El cambio en la percepción de la ventaja
Sin embargo, a medida que se expandieron las bases de datos y más investigadores comenzaron a examinar este fenómeno, la ventaja atribuida al primer lanzamiento comenzó a desvanecerse. La mayoría de los estudios posteriores no cuestionan la existencia de presión psicológica sobre el equipo que lanza en segundo lugar; lo que se pone en duda es si esta presión es suficiente para generar una diferencia tan significativa en la probabilidad de ganar una tanda.
Investigaciones realizadas en 2012, 2019, 2023, 2024 y 2025 han ido reduciendo progresivamente el tamaño estimado de esta ventaja. Un análisis exhaustivo, que abarcó cerca de 7,000 tandas de penales y 74,000 disparos, no encontró evidencia de que el equipo que lanza primero tenga una tasa de éxito superior al del segundo. Además, los autores concluyeron que, si existe alguna ventaja, esta sería inferior a 1.8 puntos porcentuales, una diferencia considerablemente menor que el famoso 60-40.
La naturaleza de la presión en los penales
Un grupo de investigadores sostiene que la pregunta original sobre la ventaja del primer lanzamiento fue mal formulada. Un estudio reciente publicado en Football Studies sugiere que, en lugar de preguntarse si hay una ventaja por lanzar primero, se debe investigar de dónde podría surgir esa ventaja cuando se presenta. Su hipótesis indica que la presión sigue siendo un factor clave, pero no todas las situaciones de presión son iguales. La clave radica en diferenciar entre los penales en los que un fallo resulta en la eliminación inmediata del equipo y aquellos en los que un gol asegura la victoria.
El estudio revela que los penales que garantizan la victoria inmediata tienen una tasa de éxito del 89.1%. En contraste, cuando un fallo implica la eliminación, la efectividad disminuye al 60.4%. Más importante aún, al considerar los penales de eliminación y los de victoria, el orden de lanzamiento deja de ser un factor determinante en el rendimiento observado. Para los autores, la aparente ventaja del primer equipo no proviene del orden de los lanzamientos, sino de las situaciones psicológicas que dicho orden genera.
Los investigadores sugieren que estas diferencias podrían tener implicaciones estratégicas. Si algunos jugadores manejan mejor la presión extrema que otros, podría ser más beneficioso reservarlos para los penales más críticos, en lugar de asignarlos al inicio de la tanda.
Como en cualquier modelo, este estudio simplifica la complejidad de la realidad. No considera factores como la estrategia del portero, la interacción entre arquero y tirador, la influencia del público, la fatiga acumulada o las características psicológicas individuales de cada jugador. Los propios autores reconocen que estas variables deberán ser incluidas en investigaciones futuras. No obstante, el estudio profundiza en uno de los momentos más dramáticos del deporte: cómo la presión psicológica puede influir en el desenlace de una tanda de penales y, con ello, determinar quién levanta la Copa del Mundo y quién regresa a casa con las manos vacías.
