
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se encuentra en medio de una de las crisis de credibilidad más significativas de su historia. Su primer examen de admisión completamente en línea para aspirantes a licenciatura en modalidad escolarizada reveló un comportamiento inusual en las puntuaciones de los resultados, lo que generó dudas sobre la transparencia, justicia y ética de un proceso que, durante décadas, ha buscado seleccionar a los mejores estudiantes.
Las inquietudes surgieron a raíz de la identificación de cambios abruptos en el promedio histórico de aciertos, lo que a su vez alteró los puntajes mínimos de corte, es decir, la cantidad de aciertos del último aspirante admitido en las diversas carreras. En el examen de ingreso de la UNAM, no se requiere que los aspirantes obtengan una calificación específica; en cambio, se seleccionan las puntuaciones más altas, sin importar su valor absoluto.
Diseño del examen de admisión
Para comprender la controversia que esta situación ha generado, es fundamental analizar el diseño de la prueba de admisión. El examen para cualquiera de las 134 carreras que ofrece la UNAM consta de 120 preguntas de opción múltiple, con cuatro alternativas de respuesta, adaptadas a cada disciplina. Al inicio del proceso de selección, la universidad ofrece un número limitado de lugares por carrera, que se asignan de manera regresiva, es decir, considerando en primer lugar los puntajes más altos obtenidos en el examen y, a partir de ahí, asignando el resto de la oferta hacia abajo en la tabla hasta cubrir todos los lugares disponibles y alcanzar el puntaje mínimo de corte.
De esta forma, el promedio histórico de aciertos y el puntaje mínimo de corte sirven como referencia tanto para la UNAM como para los futuros aspirantes, permitiendo estimar la cantidad de respuestas correctas necesarias para ingresar a una carrera específica, aunque esta estimación no garantiza una nota mínima aprobatoria.
Variaciones en los puntajes
Según un análisis basado en datos publicados por la Dirección General de Administración Escolar (DGAE) de la UNAM, se observa que entre 2025 y 2026 el porcentaje de aspirantes que lograron al menos 100 aciertos aumentó de 3.5% a 16.3%. Más notable fue el incremento entre los aspirantes que alcanzaron 110 aciertos o más, cifra que pasó de 0.9% a 5.4% en el mismo periodo.
Las gráficas no solo evidencian un aumento significativo en los puntajes altos, sino que también se registraron incrementos en la cantidad de aspirantes que obtuvieron menos de 20 aciertos. En el proceso de selección de este año, 763 sustentantes lograron menos de 20 aciertos, mientras que 481 personas obtuvieron menos de 10 respuestas correctas. Entre 2021 y 2025, estos resultados eran poco comunes, con un promedio de 54 personas con menos de 20 aciertos y apenas tres con menos de 10 por año.
Impacto en carreras de alta demanda
Estas variaciones fueron especialmente evidentes en las carreras de alta demanda, como Médico Cirujano, Psicología, Derecho, Administración, Contaduría, Arquitectura y Enfermería. Sin embargo, los análisis también revelaron cambios similares en las más de 130 carreras que ofrece la UNAM, lo que plantea interrogantes sobre la validez y equidad del proceso de selección en un contexto de creciente competencia y expectativas académicas.
