Retrasos en el Corredor Atlántico
El retraso en las obras en la provincia de Ourense impedirá que la pieza clave de la red básica ferroviaria del Corredor Atlántico en Galicia esté lista para 2030. Este era el plazo que el ministro Óscar Puente había comprometido en mayo de 2024 al presentar la última modificación del Plan Director del Corredor Atlántico en Galicia. La principal arteria gallega de este corredor, que comienza en la terminal de Vigo Guixar y finaliza en Covas, en la frontera de Valdeorras con la provincia de León, estará cortada por obras, en el mejor de los casos, cuando llegue la fecha límite.
La línea del Miño, que conecta Guillarei y Ourense, junto con la línea 800 entre Monforte de Lemos y Covas, son los tramos que más retraso acumulan. En el primer tramo, de 95,6 kilómetros, Adif ha adjudicado recientemente la redacción de los proyectos para la renovación de la vía y otras actuaciones en la infraestructura. La UTE adjudicataria tiene un plazo de 24 meses para la redacción de los proyectos, que deberían estar listos teóricamente antes de finalizar 2028.
Fraccionamiento de los trabajos
Para agilizar la redacción y ejecución de las futuras obras, el tramo ha sido fraccionado en tres bloques, que corresponden a otros tantos subtramos: entre Ourense y Filgueira, Filgueira-Arbo y Arbo-Guillarei. El contrato, que aún no ha sido formalizado, incluye una segunda etapa adicional de 18 meses en los que el equipo redactor debe estar disponible para Adif, apoyando las tareas previas al inicio de las obras de ejecución de dichos proyectos, específicamente hasta la firma del acta de replanteo. Esto implica que las obras no comenzarán hasta las primeras semanas de 2030, si Adif mantiene un ritmo ágil en la tramitación de la licitación y adjudicación de las obras.
El siguiente paso es la ejecución material de las obras, que previsiblemente requerirá el corte de la circulación ferroviaria para adaptar los catorce túneles existentes a los gálibos exigidos por las nuevas normas de seguridad y a la catenaria híbrida que en el futuro portará tensión a 25.000 voltios de corriente alterna.
Desviaciones en los plazos
Dada la complejidad de los trabajos a realizar y la longitud de los subtramos, el plazo de ejecución no será inferior a 24 meses, y de cumplirse, estaría finalizado en 2032. Sin embargo, los plazos señalados ya se escapan del objetivo marcado para la Red Básica, que estipulaba que estuviese lista para su operatividad según los criterios exigidos para el Corredor Atlántico el 31 de diciembre de 2030. El retraso podría ser aún mayor, como se evidencia en los 85 kilómetros que median entre Monforte de Lemos y Covas. Los contratos para la redacción de los proyectos de renovación de la vía fueron adjudicados en 2020, pero han sufrido modificaciones que han ampliado los plazos de ejecución.
La demora en la redacción de los proyectos del tramo Monforte de Lemos-Covas hizo imposible cumplir el objetivo de la anterior versión del Plan Director, que preveía la finalización de las obras en el corredor entre Vigo y León en 2025. Hoy, es evidente que tampoco se cumplirá el objetivo de 2030 de Óscar Puente, ya que resultará materialmente imposible. Si a esta imposibilidad técnica se suman los retrasos acumulados, el horizonte más optimista de 2032 podría extenderse hasta 2035 o incluso más tarde.

