Incidente tras el incendio
El día siguiente al incendio que devastó un edificio de dos plantas en el barrio de A Ponte comenzó con un sobresalto. Parte de la primera planta se derrumbó, causando una lluvia de escombros sobre la clínica dental que, en un primer momento, parecía haber escapado de los daños ocasionados por el fuego.
“Han ido cayendo restos, y eso es lo que habría provocado el colapso”, comentaron los bomberos de Ourense, quienes situaron el incidente durante la madrugada. La caída resultó en la ruptura de una de las lunas de la clínica dental, esparciendo escombros por la acera. Esto llevó a que un equipo de operarios, bajo la supervisión del edil de Urbanismo, Francisco González, dedicara parte de la mañana del domingo a la remoción de los restos con una pequeña excavadora.
Modificaciones necesarias y rumores de rebrotes
González también analizó con su equipo la necesidad de modificar el cableado eléctrico que se encuentra en el exterior del edificio, como medida preventiva ante posibles rebrotes. A simple vista, se podían observar varias pequeñas columnas de humo aún surgiendo, lo que generó rumores sobre un posible resurgimiento del incendio, aunque desde el cuerpo de bomberos desmintieron tales afirmaciones, continuando con las labores de refresco durante todo el día.
Estas circunstancias están retrasando un diagnóstico inicial sobre las causas del incendio, aunque se mantiene la preocupación por su rápida propagación. El propietario del inmueble, Florencio López Iglesias, anunció que mantendrá una reunión el lunes con los bomberos y la policía para investigar una posible causa.
Zona acordonada y evacuaciones
Mientras tanto, la zona permanece acordonada a la altura del nº 5 de la calle Vicente Risco, así como todo el área de la Alameda da Ponte. Los bomberos confirmaron que los residentes del nº 3, el edificio contiguo al afectado que sufrió daños en la pared de separación, permanecen desalojados por el momento, después de que algunos de sus habitantes necesitaran ser rescatados a través de la fachada del inmueble.
Gerardo, un vecino de la zona, enfatiza que “ya sabíamos que algo así iba a suceder algún día”, refiriéndose a la presencia de okupas en el edificio. “En poco tiempo buscarán otro lugar donde instalarse”, añade Marcos Taboada desde uno de los bares cercanos. “Tuve que llamar la atención a uno porque intentaba entrar con un niño”, comenta el hostelero.

