julio 27, 2026

Ourense inaugura seis nuevas calles peatonales

La movilidad en Ourense experimenta un cambio significativo desde este viernes, 26 de diciembre. Desde primera hora, la ciudad se enfrenta a su mayor transformación urbana en años con la implementación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) y una “peatonalización exprés” que modifica el mapa local. A partir de hoy, la prioridad es para el peatón.

Transformación urbana y adaptación

Esta transformación, que llega a Ourense con años de retraso en comparación con otras ciudades, altera el flujo del tráfico y requiere una rápida adaptación por parte de vecinos y comerciantes. El despliegue de la ZBE será gradual: tras esta primera fase, se prevé una segunda etapa en 2029, aunque el régimen de multas concederá un periodo de gracia hasta mediados de 2026.

El impacto más visible desde hoy es el cierre inmediato al tráfico rodado en seis arterias clave. Las calles Bedoya (tramo San Lázaro-Ramón Cabanillas), avenida de Buenos Aires (desde Concordia), Valle Inclán, Arturo Pérez Serantes, Cardenal Quevedo y el lateral de San Lázaro se convierten en zonas exclusivas para viandantes. En estas vías no hay periodo de gracia: solo pueden acceder residentes autorizados y vehículos de carga y descarga en horarios restringidos. Aquellos que no cumplan con estos requisitos serán sancionados desde hoy. Además, los vehículos autorizados deben adaptar su velocidad a la de los peatones, sin superar en ningún caso los 20 km/h.

Cámaras de control y normativas

Paralelamente, se activan las cámaras que resguardan la “almendra” central (el perímetro entre Habana, Pardo Bazán, Pena Trevinca, Coruña y Progreso). En esta área, la normativa es diferente: los vehículos con etiqueta ambiental (0, ECO, C o B) pueden circular libremente, mientras que los coches sin distintivo tienen prohibido el acceso, salvo excepciones (residentes, acceso a aparcamientos o trabajadores con permiso). Sin embargo, para esta infracción específica de la ZBE habrá una tregua: las multas de 200 euros no se activarán hasta el 1 de julio de 2026.

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El cambio se inicia en medio de críticas por parte de la oposición, que lamenta la “improvisación” y la falta de efectivos policiales para controlar el nuevo escenario. PSOE y PP advierten del caos informativo en un día que también marca la cuenta atrás para el fin de la ORA, servicio que desaparecerá el próximo 1 de enero, dejando en el aire el futuro de sus trabajadores.

Desafíos y desconcierto ciudadano

Los ourensanos enfrentan este cambio histórico prácticamente a ciegas, resultado de una escasa campaña divulgativa que se ha limitado a una carpa en la calle del Paseo, cuya imagen amaneció tirada por los suelos el día de Navidad, ilustrando la improvisación del proceso. El desconcierto se intensifica con el último comunicado oficial, donde el Concello recomienda paradójicamente “extremar la precaución ante la nueva señalización” -que aún no ha sido instalada en las calles- y delega toda la resolución de dudas sobre las excepciones a una consulta en la página web municipal.

La implementación de la ZBE y la peatonalización en Ourense marcan un hito en la movilidad urbana, pero también plantean numerosos interrogantes y desafíos para los ciudadanos que deberán adaptarse a esta nueva realidad.

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