julio 27, 2026

Cinco comportamientos inusuales de 3I/ATLAS y la explicación científica detrás de cada uno

En 2025, la Tierra recibió a 3I/Atlas, el tercer objeto interestelar documentado en la historia. Los astrónomos han recopilado datos desde su descubrimiento hasta su perihelio, confirmando que se comporta como un cometa. Sin embargo, se trata de un cometa inusual, ajeno a nuestro sistema solar, pero de origen natural.

Hasta la fecha, 3I/Atlas ha mostrado al menos diez anomalías que no se ajustan a los modelos predictivos del comportamiento cometario. En otras palabras, los astrónomos han observado características que no se encuentran en otros cuerpos helados locales. La mitad de estas anomalías son verdaderas rarezas en el campo, como su velocidad, la presencia de una doble cola, aceleración no gravitatoria, variaciones de color e incluso su coincidencia con la región de origen de la famosa señal de radio Wow!.

Astrofísicos han utilizado estas anomalías para argumentar que aún no comprendemos completamente a 3I/Atlas. Mientras no se disponga de más datos que las expliquen, la hipótesis tecnológica (que sugiere que estamos observando una nave espacial en lugar de un cometa) debería seguir considerándose, a pesar de su baja probabilidad de confirmación. Además, se sostiene que la tendencia a clasificar objetos como cometas podría estar sesgando la interpretación de otros cuerpos celestes.


¿Por qué prevalece la hipótesis natural de 3I/Atlas?

La mayoría de los científicos se rigen por un principio metodológico conocido como principio de parsimonia. Este principio establece que, cuando varias hipótesis pueden explicar un fenómeno, se debe elegir la que requiere menos supuestos adicionales para mantener la lógica. También se le conoce como la regla de “la explicación más simple suele ser la correcta”, aunque esto depende de la cantidad de evidencia disponible sobre el fenómeno. A veces, conduce a conclusiones evidentes, como las estaciones del año o la confirmación de un meteorito, y otras a resultados contraintuitivos, como el movimiento de la Tierra alrededor del Sol o la existencia de microbios.

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El principio de parsimonia también se puede aplicar a las anomalías de 3I/Atlas. Aunque cada evento parece extraordinario por sí solo, en conjunto tienen una explicación natural probable y coherente, que se aleja de la hipótesis tecnológica, la cual introduce más supuestos. A continuación, se presentan las principales conductas extrañas observadas y sus posibles explicaciones científicas. Algunas de estas se aclararán o confirmarán a medida que el objeto se acerque a su punto más cercano a la Tierra, programado para el próximo 19 de diciembre.

3I/Atlas brilló abruptamente y se volvió azul al acercarse al Sol

Esta anomalía es particularmente atractiva para quienes favorecen la hipótesis tecnológica, ya que sugiere que 3I/Atlas “activó un motor” para aprovechar la asistencia gravitacional del Sol. Sin embargo, el aumento en el brillo de los cometas suele ser un indicativo de fragmentación o explosiones causadas por la proximidad a una estrella. El color azul del brillo puede explicarse por un tipo de polvo que dispersa más esa tonalidad.

Actualmente, hay quienes especulan que el intenso brillo observado en el objeto es evidencia de que se fragmentó. Si esto es cierto, 3I/Atlas siempre fue un cometa. En las próximas semanas, la hipótesis se aclarará.

Aceleración no gravitacional sin evaporación

La NASA ha confirmado que el objeto se desvió ligeramente al acercarse al Sol de una manera que la gravedad por sí sola no puede explicar. Esta aceleración es común en cometas: al sublimarse, los hielos expulsan material y generan un empuje, como si la roca tuviera sus propios cohetes de propulsión.

Según esta anomalía, 3I/Atlas se movió más de lo esperado en comparación con la cantidad de gas o materia visible. La hipótesis tecnológica sugiere un motor; la explicación natural indica que los restos sí existen, aunque por la gran distancia, los instrumentos no pudieron detectarlos, como ocurrió con el primer objeto interestelar, ‘Oumuamua. Los científicos tienden a favorecer esta última explicación.

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Para ser un cometa, tiene muy poca agua

Los análisis preliminares han revelado que la cola de 3I/Atlas contiene solo un 4% de agua en masa, en comparación con el 80% típico de otros cometas. Esta anomalía confirma que se trata de un cuerpo diferente a cualquier otro del sistema solar, pero no contradice la hipótesis natural. No todos los hielos de los cometas son agua; según los modelos de formación planetaria, los cuerpos helados pueden contener dióxido de carbono, monóxido de carbono o metanol.

Recientemente, un estudio del radiotelescopio Meerkat detectó una firma de radical hidroxilo (OH) en el cuerpo. Esta detección confirmó la presencia de agua en otra forma. Además, el OH actúa como firma estándar para identificar cometas, lo que refuerza la evidencia de que 3I/Atlas es uno.

“Tiene una cola rara, de hecho, tenía dos”

Esta anomalía es una de las más intrigantes para los astrónomos. 3I/Atlas mostró dos colas, una de las cuales era una “anticola” que parecía apuntar hacia el Sol. Las comas y colas indican que su composición es extraordinariamente diferente a la de cualquier cometa del sistema solar.

Las anticolas son raras, pero ya se han observado anteriormente. Se les atribuyen a partículas volátiles grandes que se agrupan frente al cometa debido

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