julio 27, 2026

Cámaras funerarias teotihuacanas halladas bajo obras ferroviarias en Hidalgo, México

Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han realizado un notable descubrimiento en Tula, Hidalgo, al encontrar una serie de enterramientos que datan de la época teotihuacana. Este hallazgo incluye cinco tumbas de tiro, que enriquecen el entendimiento sobre las creencias, estructuras sociales y prácticas culturales de una de las civilizaciones más influyentes de México y Mesoamérica.

Los contextos funerarios fueron localizados durante una excavación en un conjunto doméstico prehispánico de 2,400 metros cuadrados en la comunidad de Ignacio Zaragoza, específicamente en la línea ferroviaria del proyecto Tren México-Querétaro.

Exploración y hallazgos iniciales

Desde 2025, la zona ha sido objeto de estudio por parte del Proyecto de Salvamento Arqueológico del Tren de Pasajeros Ciudad de México-Querétaro, bajo la coordinación del arqueólogo Víctor Heredia Guillén y la supervisión de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH.

El descubrimiento se produjo tras la identificación de materiales dispersos en la superficie del terreno, principalmente fragmentos de cerámica de estilo Coyotlatelco y Mexica, que datan entre los años 900 y 1521 d.C. Estos indicios llevaron a realizar excavaciones más detalladas y a abrir pozos de sondeo, utilizando técnicas de ortofotografía para obtener registros más precisos.

Características del sitio y su uso

En un comunicado, el INAH explicó que el complejo no fue ocupado en una sola etapa. Los especialistas detectaron evidencias de reocupaciones durante el Posclásico Tardío. Sin embargo, la mayoría de los vestigios corresponden a las fases cronológicas Tlamimilolpan y Xolalpan de la época teotihuacana, que se identifican entre los años 225 y 550 d.C.

El uso prolongado del terreno, junto con el paso de cerca de 1,800 años, ha llevado al desgaste de las edificaciones, por lo que actualmente solo quedan las bases de las antiguas construcciones. A pesar del deterioro, las excavaciones han permitido localizar espacios destinados a rituales funerarios llevados a cabo por los habitantes originales del asentamiento.

Leer:  Redes sociales y salud mental: lo que la ciencia revela sobre su impacto en niñas, niños y adolescentes

Dentro de las habitaciones, los arqueólogos encontraron pequeñas estructuras funerarias construidas con piedras dispuestas como cajas o compartimentos, conocidas como cistas superficiales. Además, se identificaron cinco tumbas de tiro, caracterizadas por pozos verticales excavados en profundidad que conducen a cámaras mortuorias laterales.

Hasta el momento, según Laura Magallón Sandoval, arqueóloga responsable de campo, se han registrado al menos una decena de enterramientos individuales y colectivos, de los cuales se han recuperado osamentas completas y diversos fragmentos óseos, en su mayoría correspondientes a huesos largos de las extremidades superiores e inferiores. Aunque algunos restos pertenecen a infantes y adolescentes, los especialistas indican que la mayoría corresponde a individuos en edad adulta.

Los expertos del INAH han destacado la existencia de dos tumbas de tiro ubicadas dentro de una misma habitación. La primera, situada en la zona norte del complejo, presenta un acceso vertical circular de aproximadamente 80 centímetros de circunferencia y una profundidad de 1.69 metros. Esta entrada conecta con dos pequeñas cámaras funerarias orientadas de este a oeste, cada una de aproximadamente 60 centímetros de tamaño promedio. En total, la estructura alcanza cerca de 2 metros de longitud.

Noticias relacionadas