julio 27, 2026

Álvaro Selas, paciente de ELA en Ourense, expresa su lucha y optimismo a pesar de las dificultades

La última temporada de Álvaro Selas como futbolista terminó antes de que nadie supiese por qué. Ni siquiera él mismo. Después de toda una vida ligada al deporte ourensano, empezó a notar que algo no iba bien. La pierna derecha parecía responder unas décimas más tarde que la izquierda. No era dolor. No era una lesión concreta. Era una sensación extraña que atribuyó al desgaste físico, a la edad o simplemente a los años acumulados sobre los terrenos de juego. Tenía 39 años y mantenía una vida tan activa como siempre. Nada hacía pensar que aquella debilidad acabaría siendo el primer síntoma de una enfermedad que cambiaría por completo su vida.

El diagnóstico y sus implicaciones

Tras nueve meses de incertidumbre y espera, Álvaro Selas recibió finalmente su diagnóstico de ELA el 27 de agosto de 2025. Durante cerca de nueve meses buscó respuestas. Pasó por fisioterapeutas, recuperadores deportivos y distintos especialistas convencido de que detrás de aquel problema había una lesión muscular o nerviosa. Las pruebas fueron descartando una a una las explicaciones más probables mientras aparecían nuevos síntomas y crecía una sospecha que no quería confirmar. La respuesta definitiva llegó en una consulta de Santiago de Compostela a la que acudió acompañado por su mujer, Alicia. El diagnóstico fue claro: esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

La enfermedad obligó a este ourensano a dejar el trabajo, mudarse de vivienda y replantear su día a día. Su pareja, su familia y sus amigos forman la red de apoyo que sostiene a Álvaro mientras convive con la enfermedad. El circuito multidisciplinar del CHUO realiza el seguimiento de 27 pacientes con ELA de toda la provincia. Además, la asociación AODEMPER ofrece asesoramiento, fisioterapia, atención psicológica y apoyo social a pacientes en Ourense.

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Adaptación a una nueva realidad

A esas alturas, Álvaro ya intuía que algo así podría estar ocurriendo. Lo que no esperaba era la sensación de vacío que llegó después. De aquel día le marcó especialmente la llamada que hizo a sus padres al salir de la consulta. Intentó explicarles lo que acababa de escuchar, pero no fue capaz. “Empecé a hablar y me quedé sin voz por primera vez en mi vida”, relata. Hasta entonces había intentado proteger a quienes lo rodeaban con todas sus fuerzas y convencerse de que todavía podía existir otra explicación. Aquel día convirtió definitivamente la incertidumbre en una realidad.

Mientras intentaba adaptarse a la nueva realidad, la enfermedad siguió avanzando. Comenzó en la pierna derecha y después fue extendiéndose progresivamente. Más tarde, los síntomas avanzaron por ese flanco y, con el paso de los meses, también empezaron a aparecer dificultades en el lado izquierdo. Actividades cotidianas que antes realizaba sin pensar comenzaron a requerir ayuda. “Nos tuvimos que mudar a un piso de alquiler”, explica. Además de modificar rutinas, el cambio supuso asumir un gasto que antes no existía. Ahora pagan 800 euros al mes.

Reflexiones sobre la enfermedad

Ese proceso también acabó afectando a su vida profesional. Cuando recibió la noticia, acababa de sacar plaza definitiva como profesor de Formación Profesional en Trives. Ni siquiera esta situación le hizo abandonar inmediatamente las aulas. Durante meses continuó dando clase y desplazándose cada día una hora de ida y otra de vuelta porque disfrutaba enseñando y necesitaba seguir sintiéndose útil. Sin embargo, acabó llegando el momento de parar. “Es la primera vez en quince años que no trabajo”, indica.

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La adaptación tampoco resultó sencilla desde el punto de vista emocional. La ansiedad, la incertidumbre y la pérdida progresiva de autonomía fueron acumulándose durante meses. Álvaro recuerda fechas, nombres y sensaciones con una precisión llamativa. Durante más de una hora de conversación enlaza el deporte, las consultas médicas, el trabajo o el ocio sin perder el hilo de una historia que tiene perfectamente ordenada en la cabeza. “Si no tuviese eso, estaría metido en una cama desde el minuto uno”, asegura, refiriéndose al apoyo de su entorno.

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