noviembre 8, 2026

Una IA realiza cirugía cerebral en un ratón vivo: resultados inesperados y lecciones aprendidas

La reciente intervención quirúrgica realizada en un ratón vivo por un agente de inteligencia artificial marca un hito en la investigación biomédica. Gabriel Ocana Santero, fundador de una innovadora empresa de biotecnología, llevó a cabo con éxito un procedimiento de inyección cerebral utilizando un sistema automatizado. Este avance abre la puerta a la posibilidad de que la IA participe activamente en experimentos de laboratorio, más allá de su rol tradicional de análisis de datos o diseño de protocolos de investigación.

Un enfoque revolucionario en la investigación

Santero compartió su experiencia en redes sociales y explicó su motivación: explorar qué sucede cuando los agentes de IA tienen acceso directo a las herramientas de laboratorio. «Hemos llegado a la conclusión de que conectar estos agentes a un entorno de laboratorio es esencial para maximizar su utilidad», comenta. Como CEO y cofundador de Exin Therapeutics, una startup con sede en San Francisco, su objetivo es utilizar la IA para estudiar la actividad cerebral y desarrollar tratamientos para la epilepsia y enfermedades neurodegenerativas.

Los modelos de IA suelen ser entrenados con información extraída de publicaciones científicas, lo que puede llevar a omitir detalles cruciales sobre el proceso de investigación, como experimentos fallidos o decisiones tomadas en tiempo real. Según Santero, integrar la IA con experimentos reales podría mejorar la fiabilidad de estos modelos.

Un experimento ambicioso

Para llevar a cabo el experimento, el equipo de Santero conectó un agente de IA a un sistema quirúrgico especializado para inyecciones cerebrales en ratones. Este equipo incluía un dispositivo motorizado para inmovilizar al ratón y una cámara que permitía al agente observar el proceso, mover la aguja de inyección y controlar la administración de un compuesto. El objetivo del experimento era evaluar una terapia genética destinada a reducir las convulsiones en un ratón epiléptico.

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El agente de IA fue solicitado a seleccionar un tratamiento entre 19 opciones en una hoja de cálculo. Un veterinario realizó inicialmente la craneotomía, mientras el agente observaba. Posteriormente, el agente eligió la terapia, la región del cerebro y las coordenadas de inyección, y controló los brazos robóticos para llevar a cabo el procedimiento.

Desafíos y aprendizajes

El equipo comenzó utilizando el modelo Claude Opus 5.5 de Anthropic, pero este se mostró reacio a guiar la aguja hacia el cerebro del ratón, lo que indicaba una posible detención del procedimiento. «El agente se ocupó de la planificación experimental, pero en el momento de la inyección, expresó dudas sobre la acción a realizar», relata Santero. Posteriormente, el equipo optó por Claude Sonnet 5, que aceptó avanzar con la intervención.

Sin embargo, el procedimiento no estuvo exento de complicaciones. Se implementaron varias medidas de seguridad, como la exigencia de que la IA propusiera un plan de inyección para su aprobación humana, además de un botón de emergencia para detener el proceso en cualquier momento. Un fallo técnico afectó el sistema de coordenadas, y aunque el agente identificó el error, no pudo modificar el código debido a restricciones en sus instrucciones. Finalmente, un agente independiente logró realizar los ajustes necesarios, aunque la falta de comunicación al respecto retrasó el procedimiento.

El futuro de la IA en la biotecnología

A pesar de los desafíos, Santero y su equipo quedaron impresionados con el rendimiento del agente. Actualmente, están evaluando otros modelos de IA, como Grok, para determinar cuál se adapta mejor a este tipo de procedimientos. La empresa también está explorando la posibilidad de realizar craneotomías controladas por IA, un paso que requiere una mayor seguridad antes de avanzar hacia cirugías en vivo.

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Santero enfatiza que, aunque los agentes de IA desempeñarán un papel cada vez más importante en la investigación científica, la supervisión humana sigue siendo crucial, especialmente en experimentos que involucran animales vivos. «Por ahora, es prematuro permitir que un agente de IA opere sobre un cerebro humano», concluye. En cuanto al ratón sometido a la intervención, se informa que se está recuperando satisfactoriamente.

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