septiembre 29, 2026

Proyecto Petrolero Británico-Israelí Cerca de Malvinas: Aumentan las Tensiones con Argentina

Un nuevo proyecto petrolero, conocido como Sea Lion, se desarrolla a tan solo 220 kilómetros de las Islas Malvinas, al sur de Argentina, y plantea serias amenazas para uno de los ecosistemas marinos más ricos y frágiles del Atlántico Sur. Esta iniciativa, gestionada por una empresa británica y otra israelí, ha reavivado el conflicto sobre la soberanía de las Malvinas entre Argentina y el Reino Unido. Según especialistas argentinos, el proyecto carece de una evaluación de impacto ambiental aprobada en el país, ya que el Reino Unido y el Gobierno de las islas no reconocen la soberanía argentina. Además, existe un alto riesgo de derrames en aguas extremadamente frías. La Justicia argentina ha dictado una medida cautelar que ordena la suspensión de las operaciones del programa petrolero.

La exploración offshore, que consiste en la búsqueda de yacimientos de petróleo y gas natural en el lecho marino utilizando tecnologías geofísicas y perforaciones en alta mar, tiene la capacidad de procesar aproximadamente 120,000 barriles diarios de petróleo y 140 millones de pies cúbicos de gas natural, según la demanda presentada por la Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas y el Centro de Ex Combatientes de Islas Malvinas La Plata (CECIM). En el contexto de un creciente conflicto geopolítico, que alcanzó su punto álgido durante la guerra de 1982, la Justicia federal argentina ha ordenado la suspensión de estas operaciones debido a la falta de una Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) válida en el ámbito nacional.

Decisión Judicial y Protección Ambiental

La jueza federal Mariel Borruto fundamentó su decisión en los principios de prevención y precaución estipulados en la legislación ambiental argentina. Su dictamen establece que el proyecto avanza de manera ilegal en la plataforma continental argentina, sin las autorizaciones necesarias que aseguren que la actividad no generará un impacto ecológico en la región. Rafael Colombo, coordinador de Clima y Energía de la Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas, destacó que entre los riesgos ambientales asociados al proyecto se incluyen las perforaciones, los movimientos del lecho marino, la circulación de embarcaciones, la contaminación acústica submarina y el uso de productos químicos que podrían derivar en derrames de petróleo.

Leer:  Cinco comportamientos inusuales de 3I/ATLAS y la explicación científica detrás de cada uno

Colombo enfatizó que estos riesgos son inherentes a la industria hidrocarburífera offshore a nivel global, que ha dejado un extenso historial de desastres como explosiones, derrames y filtraciones, resultando en pasivos ambientales difíciles de revertir. Adicionalmente, resaltó que las corrientes marinas de la zona podrían propagar estos impactos sobre áreas críticas para la alimentación, reproducción y migración de diversas especies marinas que habitan entre el mar Argentino, las Islas Malvinas y la Antártida.

Riqueza Biológica en Peligro

El mar Argentino alberga una increíble biodiversidad, con alrededor de 300 especies de peces y mamíferos marinos, como las ballenas francas australes, lobos y elefantes marinos, pingüinos de Magallanes y diversas aves marinas. Flavio Quintana, biólogo del Centro Nacional Patagónico del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CENPAT-CONICET), lideró un estudio que reveló que las aguas cercanas a las Islas Malvinas forman un único ecosistema marino interconectado con el resto del mar patagónico argentino. Este trabajo, realizado desde 1997, documentó la conducta de varias especies marinas y aves, y destacó la importancia de las áreas marinas para su sustento y reproducción.

Colombo también citó al león marino como un ejemplo emblemático, dado que su hábitat se encuentra próximo a los bloques petroleros identificados por las empresas responsables del proyecto. El plan contempla la instalación de 23 pozos submarinos, que incluyen pozos productores, de inyección de agua y de gas, así como diversas infraestructuras sobre el lecho marino, con una proyección de operación que se extendería por 30 años a partir de 2028. La magnitud y complejidad del proyecto, junto con los riesgos inherentes a las operaciones offshore, ponen en grave riesgo el ecosistema marino local.

Leer:  Robot que imita a las aves acuáticas para volar y nadar con las mismas alas

Respuesta del Gobierno Argentino

Este avance en el proyecto Sea Lion ha provocado una respuesta contundente por parte del gobierno argentino. El presidente Javier Milei ha subrayado que cualquier actividad de explotación de hidrocarburos en la zona requiere autorización nacional. Como resultado, el Ejecutivo argentino está promoviendo en el Congreso un proyecto de ley que busca reforzar las sanciones contra empresas que realicen actividades de explotación de recursos naturales en las Islas Malvinas sin la debida autorización. Milei ha anunciado su intención de aumentar las sanciones a las petroleras involucradas en la región y ha manifestado planes para establecer una base naval en Tierra del Fuego.

Por otro lado, el gobierno de las Islas Malvinas, respaldado por el Reino Unido, ha extendido por cinco años las licencias petroleras offshore, lo que otorga estabilidad al proyecto Sea Lion en medio de un contexto de tensión diplomática y judicial con Argentina. Esta extensión incluye una cláusula que permite una prórroga adicional de dos años si se cumplen ciertos objetivos laborales. En este marco, la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas y el CECIM de La Plata han presentado una demanda judicial con el fin de detener el proyecto en la plataforma continental argentina.

Desafíos en un Entorno Hostil

Un aspecto crítico del debate sobre el proyecto Sea Lion es el entorno extremo en el que se llevarían a cabo las perforaciones. A diferencia de las explotaciones en mares templados, el Atlántico Sur presenta temperaturas extremadamente bajas. Hernán Pérez Orsi, marino e investigador de Océanos y Energía, ha advertido que un posible derrame de hidrocarburos en estas condiciones podría resultar en una descomposición y limpieza natural del crudo que se vería significativamente ralentizada, lo que permitiría que la contaminación persista en el agua durante décadas.

Leer:  Los territorios indígenas de América Latina enfrentan una presión extractiva sin precedentes, según un nuevo análisis geoespacial

Además, se ha señalado que las emisiones de dióxido de carbono (CO2) durante la explotación de Sea Lion serían preocupantes, con estimaciones de emisión de 9 millones de toneladas de CO2 durante la fase de desarrollo y más de 100 toneladas por la quema del petróleo extraído. Pérez Orsi comparó estas cifras con las emisiones de Argentina, donde se registraron 171 millones de toneladas de CO2 en 2024.

La exploración petrolera en el mar conlleva riesgos ambientales elevados, y sus daños son difíciles de controlar y cuantificar. Las actividades de exploración ya realizadas, como la exploración sísmica, han implicado la emisión de sonidos intensos que pueden afectar a la fauna marina. El ruido submarino, considerado una forma de contaminación, puede alterar el comportamiento de diversas especies, dificultar su comunicación y provocar estrés, desplazamiento de hábitats y, en casos extremos, lesiones o la muerte de organismos.

En conclusión, a medida que avanza el proyecto Sea Lion, se intensifican las preocupaciones sobre los peligros ambientales que representa para la rica biodiversidad del Atlántico Sur y la salud de sus ecosistemas marinos.

Noticias relacionadas