La concejala de Medio Ambiente, Yoya Neira, participó en la jornada número 100 dedicada a la erradicación de plantas invasoras en el Espacio Natural de Interés Local (ENIL) Torre de Hércules. Esta iniciativa, promovida por el Ayuntamiento en colaboración con el Grupo Naturalista Hábitat, contó con la participación de unos cincuenta alumnos de 6º de primaria del CEIP Víctor López Seoane. Esta actividad es parte de las medidas adoptadas por el Gobierno de Inés Rey para la recuperación y el cuidado de los entornos naturales y protegidos de la ciudad.
Durante estas cien jornadas, más de 2.000 voluntarios han contribuido a la causa, retirando más de 90.000 kilos de Carpobrotus spp (conocida como uña de gato) y recuperando un 60% de la superficie que ocupaba esta especie invasora para las especies autóctonas.
La importancia de la erradicación de especies invasoras
La edil de Medio Ambiente destacó que la eliminación de plantas invasoras cumple una doble función: «Es fundamental para proteger el ENIL y recuperar especies autóctonas como el toxo, el breixo o la hierba de namorar. Además, gracias al programa de voluntariado que coordina Hábitat con centros educativos y entidades sociales, se convierte en una herramienta de divulgación y concienciación sobre la conservación de nuestro entorno», explicó Neira.
Por su parte, Andrés Pereira, representante de Hábitat, expresó su agradecimiento al Ayuntamiento y a la ciudadanía por su compromiso con la conservación del patrimonio natural de la ciudad. Destacó que los trabajos realizados en las cercanías del faro romano no solo generan un beneficio ambiental, sino que también fomentan valores sociales como el trabajo en equipo y el desarrollo de actividades en contacto directo con la naturaleza.
Declaración del ENIL y su plan de conservación
El entorno de la Torre de Hércules fue declarado ENIL de manera provisional a principios de 2020. En mayo del año anterior, se formalizó la declaración definitiva mediante la aprobación de un Plan de Conservación, que regula el uso de las 40 hectáreas protegidas, que se extienden desde la playa de las Lapas hasta Durmideiras. Este plan busca hacer compatible el uso ciudadano con la máxima protección de la biodiversidad en la zona.
