
El 14 de julio se marcó un hito en internet. Después de grabar un video de un mapache con un aspecto peculiar, con la espalda encorvada y la cola rechoncha, en el barrio de Ballard en Seattle, Kiana Hall compartió las imágenes en su cuenta de Instagram, refiriéndose a esa pequeña y enérgica bolita de pelo como «Jimothy». Cuando le preguntaron en los comentarios sobre el origen de ese nombre, Hall simplemente respondió: «Tenía cara de llamarse Jimothy».
En pocos días, el video acumuló millones de visualizaciones, generando una ola de memes, fan art, peluches y mucho más. Los líderes de la ciudad proclamaron un «Verano de Jimothy» en honor a esta mascota local, y la próxima semana, los Seattle Mariners llevarán a cabo una «Noche de Jimothy» en el T-Mobile Park, donde los asistentes recibirán camisetas de Jimothy. Además, un residente de Seattle, Ben Trammell, había publicado un video hace un año que mostraba a Jimothy cuando era un pequeño mapache, junto a su madre y sus hermanos, lo que ayudó a cimentar su leyenda y popularidad.
La pequeña bolita de pelos con cola
La malformación congénita de la columna vertebral de Jimothy, cuyo tipo exacto aún no se ha determinado, ha generado un gran cariño entre personas de todo el mundo. Sin embargo, también ha suscitado inquietudes sobre su adaptación a un entorno urbano. A pesar de su condición, los mapaches salvajes tienen una esperanza de vida de solo dos o tres años, y se sabe que Jimothy, según las imágenes de su infancia, tiene al menos un año. ¿Deberían sus admiradores prepararse para una posible decepción en un futuro cercano?
“Sin examinar al animal, no podemos saber con certeza cuánto afecta su condición de columna a su funcionamiento diario”, afirma Rebecca Calisi-Rodríguez, bióloga especializada en vida silvestre de la UC Davis, quien investiga el comportamiento y el estrés en animales. Añade que no todas las anomalías congénitas disminuyen significativamente las probabilidades de supervivencia o la calidad de vida de un animal. “El hecho de que Jimothy parezca ágil, alerta y se desenvuelva con éxito en un entorno urbano sugiere que se ha adaptado lo suficientemente bien como para enfrentar los desafíos de la vida cotidiana, pero eso no implica que podamos predecir cuánto tiempo vivirá”, explica Calisi-Rodríguez.
