
Un equipo de investigadores estadounidenses ha realizado un descubrimiento significativo en el sitio arqueológico de Xultún, ubicado en el norte de Guatemala. Han encontrado una fórmula astronómica única que ha permitido identificar por primera vez el nombre de un antiguo astrónomo y matemático maya, conocido como Sak Tahn Waax, o «Zorro de Pecho Blanco». Este especialista es considerado por los científicos como uno de los grandes pensadores de la historia, comparable a figuras como Arquímedes o Claudio Ptolomeo.
Este hallazgo es parte del Proyecto Arqueológico San Bartolo-Xultún, una iniciativa multiinstitucional dedicada al estudio de dos asentamientos cercanos en el noreste del departamento de Petén, que abarcaron el auge y la caída de los reinos mayas durante el periodo Clásico (aproximadamente 400 a.C. – 900 d.C.).
Descubrimiento de la cámara en Xultún
En Xultún, los arqueólogos encontraron una cámara cuyas paredes están decoradas con figuras humanas y textos jeroglíficos. Entre estos, se halló una serie de cálculos matemáticos que los mayas utilizaban para establecer la temporalidad de eventos políticos, culturales y astronómicos, incluyendo el calendario ritual de 260 días, el año solar, y los ciclos de Venus y Marte.
Los especialistas sugieren que esta cámara, descubierta en 2010 y conocida como Estructura 10K-2, probablemente funcionó como un espacio dedicado a la enseñanza de cálculos calendáricos y a la elaboración de códices. En su interior, se identificaron 52 microtextos «inusuales» inscritos en las paredes, que tras ser analizados, revelaron los «borradores» utilizados por los mayas para calcular los ciclos de los cuerpos celestes y otras unidades de tiempo presentes en sus diversos calendarios.
Análisis de las inscripciones
Las inscripciones fueron estudiadas mediante diversas técnicas. Inicialmente, la superficie de la cámara fue escaneada con un sistema convencional de alta resolución para obtener imágenes detalladas del recinto. Con este material, se elaboraron dibujos a escala utilizando diferentes tipos de iluminación, que luego fueron refinados con herramientas digitales.
Además, el equipo obtuvo fotografías convencionales e imágenes captadas con luz infrarroja que, tras ser procesadas con el programa DStretch, permitieron revelar con mayor claridad las figuras y los textos presentes en las inscripciones, así como las técnicas utilizadas por sus creadores.
Identificación del primer astrónomo maya
Gracias a este análisis, los investigadores identificaron el denominado Texto 19, un conjunto de 11 jeroglíficos dispuestos en forma de L y de apenas 10 centímetros de altura. Los resultados mostraron que los primeros nueve símbolos conforman una fórmula matemática relacionada con el calendario maya y los ciclos astronómicos.
Según un artículo publicado en la revista Antiquity, esta fórmula se basa en un ciclo de 2,920 días, un periodo excepcional que coincide tanto con cinco recorridos de Venus por el cielo (de 584 días cada uno) como con ocho años solares de 365 días. Lo más notable es que los mayas también vincularon ese mismo ciclo con otros sistemas calendáricos utilizados en su vida cotidiana y ceremonial, como el Uinal, que consiste en meses de 20 días; el Tzolkin, de 260 días; el Tun, de 360 días, e incluso un ciclo de 780 días asociado con Marte. Esta relación demuestra que habían desarrollado un sistema extremadamente preciso para conectar los movimientos de distintos cuerpos celestes con sus calendarios.
«Son matemáticas muy complejas. Utilizan una notación abreviada, por lo que te dan la primera mitad de la notación y la segunda se deduce», comentó Heather Hurst, directora del Proyecto Regional Arqueológico San Bartolo-Xultún y coautora del estudio.
