julio 27, 2026

Madres y padres de América Latina se organizan para retirar el celular a sus hijos

Ignacio Castro observó a su hijo, un niño de aproximadamente 11 años, que estaba en una librería de Buenos Aires. «¿Me acaba de pedir un libro?», se preguntó, sorprendido. Pronto regresarían a Mendoza en avión tras un viaje a la capital. ¿Por qué le sorprendía tanto? A esa edad, los adolescentes suelen tener un smartphone para entretenerse, ¿no? Un pequeño detalle: su hijo no tiene permitido usar uno.

No solo él, sino también sus compañeros del Colegio San Nicolás en Mendoza, que se destaca como una excepción en Argentina, donde el 91% de los estudiantes de entre 11 y 12 años poseen un celular, según la Evaluación Nacional Aprender 2023, mencionada en la página 12 del documento elaborado por Kids Online Red América Latina, vinculado a UNICEF. En el último grado de secundaria, el porcentaje de adolescentes con dispositivos móviles alcanza el 97%. En Argentina, la edad promedio para obtener el primer dispositivo es de 9.6 años, según la misma fuente en su página 20. La pregunta es: ¿cómo logró un colegio argentino quitarles el celular a los menores? A través del Pacto Parental.

¿Qué es el Pacto Parental?

El Pacto Parental se define como “un acuerdo entre madres y padres para devolverles a nuestros hijos algo que hoy parece cada vez más difícil: tiempo libre de pantallas”, según su sitio web.

Este “pacto” es un documento que simula un contrato legal, firmado por padres y madres, en el que se comprometen, entre otras cosas, a retrasar la entrega de un dispositivo móvil a sus hijos hasta los 14 años y a prohibir el uso de redes sociales hasta los 16.

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El origen del Pacto Parental

El Pacto Parental fue impulsado en el curso de sexto grado del Colegio San Nicolás, donde estaba el hijo menor de Castro. En esa clase se presentaban dinámicas preocupantes, como tres casos de trastorno de ansiedad en un grupo de 30 alumnos, un caso de posible bullying y la creación de grupos de WhatsApp donde algunos estudiantes segregaban a otros. Tras leer La generación ansiosa del psicólogo Jonathan Haidt, Castro identificó que muchos de estos comportamientos se originaban en la vida digital de los niños.

Castro se reunió con la directora y, a la semana, tenía un grupo de 16 padres ante él, a quienes explicó cómo el uso desmedido de las pantallas impacta negativamente en la salud de los adolescentes. Esto se manifestaba en un aumento de casos de ansiedad, déficit de atención y trastornos del sueño. Haidt, en sus propuestas para abordar el problema de las pantallas, mencionó el caso de Wait Until 8th, una asociación de padres en Estados Unidos comprometidos a no darles smartphones a sus hijos hasta los 14 años. Así fue como surgió el Pacto Parental.

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