
En Zacatecas, mi familia y yo decidimos salir a comer para celebrar el Día del Padre. Mientras camino hacia el baño del restaurante, observo a los niños entretenidos con sus celulares y tablets. Uno, dos, tres, cuatro. La voz del boomer que llevo dentro me invita a juzgarlos. Sin embargo, esa escena me transporta a 2012, cuando mi generación se unió contra la candidatura de Enrique Peña Nieto. La movilización de #YoSoy132 fue posible gracias a la organización en redes sociales y dispositivos móviles. Tal vez, desde una perspectiva externa, nosotros éramos como esos niños.
Nuestra infancia, sin embargo, fue diferente. Hace tres décadas, yo podría haber jugado en el jardín de ese mismo restaurante. El área de juegos está conectada con el parque de la ciudad, permitiendo un fácil acceso. Por ello, no permitiría que mi hijo de cuatro años se divirtiera solo allí. ¿Y si se escapa? ¿Y si un extraño se acerca? Además, no le daría una tablet. Me aterra la idea de que alguien pueda hacerle daño.
México se ha sumado al debate global sobre la regulación y/o restricción de redes sociales y dispositivos para niños y adolescentes. Varios países están considerando legislar en función de los riesgos que, tras décadas de redes sociales, finalmente podemos identificar. En una entrevista de UNICEF, tres psicólogos expresaron sus principales preocupaciones sobre el consumo digital excesivo en adolescentes. Los efectos más alarmantes incluyen la distracción generalizada, el descuido del autocuidado emocional, el desarrollo de adicciones y la posible exposición a depredadores.
La generación algoritmos: ¿Debemos prohibir las redes para las infancias?
En esta entrega especial, WIRED en Español presenta evidencia científica, experiencias familiares, debates sobre regulación y perspectivas de expertos para comprender cómo las plataformas digitales están transformando la infancia y qué alternativas existen para protegerla sin vulnerar sus derechos.

Es innegable que el entorno digital facilita el abuso. Early Institute
