julio 28, 2026

El misterioso planeta rosa es aún más raro de lo que pensábamos

GJ 504 b es un objeto celeste enigmático. Su tonalidad rosada, poco común entre los cuerpos espaciales, y su masa, que es 25 veces mayor que la de Júpiter, han generado gran interés entre los astrónomos. Sin embargo, la dificultad radica en determinar si se trata de un planeta gigante gaseoso o de una enana marrón.

La identificación de GJ 504 b es compleja, ya que es uno de los objetos de masa planetaria más fríos descubiertos a través de observaciones directas desde la Tierra. Su temperatura se sitúa alrededor de los 290 °C, comparable a la de un horno doméstico. Además, orbita una estrella similar al Sol, cuyo brillo dificulta considerablemente las observaciones. A pesar de estar a solo 57 años luz de distancia, su tenue luminosidad ha complicado durante años el estudio detallado de su atmósfera.

Avances en la investigación

Hasta el momento, los científicos habían podido inferir las propiedades de GJ 504 b a partir de mediciones de brillo y color. Sin embargo, un estudio reciente publicado en The Astronomical Journal ha logrado realizar el examen más detallado del presunto exoplaneta, gracias al telescopio espacial James Webb. Los resultados obtenidos añaden nuevas piezas al rompecabezas, sugiriendo que GJ 504 b podría estar rodeado de nubes compuestas de sales metálicas.

El análisis espectroscópico ha revelado la presencia de vapor de agua, metano, dióxido de carbono, amoníaco y otras moléculas. Sin embargo, los modelos atmosféricos que no consideraban nubes generaban resultados difíciles de explicar. Al incorporar nubes formadas por sales en sus simulaciones, los investigadores lograron reproducir con mayor precisión las observaciones realizadas por el James Webb.

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Características de las nubes en GJ 504 b

Las simulaciones realizadas indicaron que las nubes en GJ 504 b no son similares a las de la Tierra. En lugar de gotas de agua, los modelos sugieren que están compuestas por partículas de cloruro de potasio y sulfuro de zinc suspendidas en la atmósfera. A temperaturas cercanas a los 300 °C, estos compuestos se condensan y forman nubes que pueden alterar la luz que proviene de las regiones internas del planeta. Este efecto de filtrado coincide notablemente con las señales detectadas por el telescopio.

Definir si GJ 504 b es un planeta gigante o una enana marrón es crucial para entender su formación. Los planetas se forman a partir del gas y polvo que rodea a una estrella joven, mientras que las enanas marrones se generan cuando una nube de gas colapsa como una estrella, pero sin alcanzar la masa necesaria para iniciar la fusión nuclear.

Un enigma sin resolver

La edad del sistema de GJ 504 b complica aún más el debate sobre su naturaleza. Algunas estimaciones sugieren que el sistema es relativamente joven, lo que indicaría una masa menor y favorecería la hipótesis de que se trata de un planeta. Otras investigaciones, en cambio, apuntan a que el sistema tiene miles de millones de años, lo que convertiría a GJ 504 b en un objeto más masivo, más cercano a una enana marrón.

Los indicios sobre la presencia de nubes de sal no resuelven la gran pregunta sobre la naturaleza de GJ 504 b, pero ofrecen una nueva pista. El análisis de su atmósfera sugiere que podría contener más carbono y oxígeno que su estrella anfitriona. Este enriquecimiento químico podría ser indicativo de formación planetaria, dado que los planetas gigantes tienden a acumular más elementos pesados que los objetos que se forman como estrellas. Aunque la evidencia aún no es concluyente, el estudio acerca a los astrónomos a resolver un misterio que llevan más de diez años tratando de descifrar.

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