La frontera entre Ourense y Portugal: un contraste palpable
219 kilómetros de frontera. 17 municipios ourensanos de un lado y 7 portugueses del otro. En total, 134.065 ciudadanos conviven en A Raia, una línea sutil que apenas existe en el día a día de sus habitantes. Sin embargo, las estadísticas reflejan dos realidades muy diferentes. El lado ourensano registra ingresos más altos en salarios y jubilaciones, pero enfrenta una crisis demográfica caracterizada por el envejecimiento de su población y la baja natalidad. En cambio, los municipios portugueses están mucho más poblados y tienen pleno empleo, aunque se ven penalizados por sueldos más bajos y el elevado precio de los carburantes.
Desigualdades en el mercado laboral
Los indicadores de empleo reflejan una asimetría marcada entre ambos países. En los municipios de Ourense, el salario medio mensual se sitúa en 1.858,22 euros brutos, lo que supera en 681,51 euros a la media de la frontera portuguesa, fijada en 1.176,71 euros mensuales. A nivel local existen diferencias notables. El municipio con el sueldo medio más alto de la zona es Muíños, en Galicia, con 2.106,10 euros al mes, mientras que el salario más bajo se registra en Vinhais, en el lado portugués, con 1.119,60 euros mensuales.
Esta diferencia de ingresos convive con una realidad laboral completamente opuesta en el mapa del desempleo. Mientras que la franja portuguesa disfruta de un escenario de pleno empleo prácticamente generalizado en todos sus municipios con una tasa media de paro de apenas el 5,04%, el lado de Ourense sufre un desempleo estructural que promedia el 15,86%. El contraste es abismal al observar los extremos. El municipio luso de Melgaço registra la tasa más baja de toda la frontera con un 2,9%, seguido muy de cerca por Ponte da Barca con un 3,4%. En la orilla gallega, la situación laboral se recrudece hasta alcanzar su punto más crítico en Quintela de Leirado, donde el paro se dispara hasta el 26,7%, mientras que A Gudiña resiste como el concello ourensano con mejores cifras al registrar un 8,8% de desempleo.
Estructura demográfica y natalidad
El mapa demográfico cambia por completo a un lado y al otro de la Raia. Ourense se compone de municipios pequeños y con la población muy dispersa, con una media de 2.020 habitantes por concello. En cambio, los municipios portugueses son territorialmente mucho más grandes. Al abarcar tanta extensión de terreno, agrupan a mucha más población y promedian 14.246 vecinos por ayuntamiento. El envejecimiento es considerablemente más avanzado en el lado español. La edad media en la frontera ourensana es de 58,10 años, un indicador que lidera Lobeira al alcanzar los 64,4 años, seguida por Calvos de Randín con 63,5 años.
En este último municipio, el estancamiento poblacional se refleja en los cero nacimientos anuales en el último registro conocido. En el norte de Portugal, la edad media se modera en los 52,77 años y el municipio de Ponte da Barca registra la cifra más baja de la zona, con 49,3 años. Esta diferencia se traslada a la natalidad, ya que Ourense registra una media de solo 6,24 nacimientos anuales por municipio frente a los 77,43 promediados en Portugal.
Brechas en pensiones y precios
La mayor disparidad económica de la zona se observa en el sistema de pensiones. La prestación media mensual en el lado de Ourense es de 931,43 euros, con su máximo en el concello de Verín con 1.050,66 euros al mes y su mínimo en Baltar con 821,80 euros. Al cruzar a la frontera portuguesa, la realidad es radicalmente distinta y las prestaciones se sitúan entre las más bajas de toda Europa. La pensión media en el lado luso se desploma hasta los 342,53 euros al mes.
Con las cifras en la mano, un jubilado en Verín percibe cada mes más del triple de ingresos que su vecino de Chaves. La diferencia en los precios y los impuestos de cada país hace que los vecinos de uno y otro lado crucen constantemente la frontera para buscar el máximo ahorro. La inflación en la provincia de Ourense se sitúa en el 3,40%, una tasa superior al 2,60% registrado en la Región Norte de Portugal.
A pesar de que el coste de vida general es algo más elevado en el lado gallego, la carga fiscal lusa dispara el precio de los combustibles en todos sus municipios. En Portugal, la gasolina promedia 1,920 euros por litro y

