
A seis meses de que Australia prohibiera el uso de redes sociales a menores de 16 años, muchos adolescentes han regresado a las plataformas. Según el último informe de la comisionada de eSafety, el 70% de los 898 padres encuestados afirmaron que sus hijos aún tienen cuentas activas en redes sociales. ¿Qué sucedió?
Recordemos que a finales de 2025 entró en vigor una ley en Australia que prohíbe a menores de 16 años crear o tener cuentas en redes sociales como Instagram, Facebook, Snapchat y Twitter. Esta medida busca reducir los riesgos asociados al uso intensivo de estas plataformas, tales como la exposición a contenidos perjudiciales, cyberbullying y problemas de salud mental. La normativa obliga a las plataformas a implementar mecanismos de verificación de edad y establece multas millonarias para aquellas que no logren impedir el acceso a los menores.
Un experimento social
Para muchos países que buscan implementar o ya han establecido sus propias leyes que prohíben o restringen el acceso a redes sociales para usuarios menores de edad, el caso australiano representa un experimento social para determinar si las medidas más extremas pueden tener éxito. Hasta ahora, los resultados no han sido muy alentadores.
Uno de los grandes obstáculos que enfrentan las autoridades australianas es que los mecanismos de verificación de edad son relativamente fáciles de eludir. Al igual que los adolescentes que engañan a un encargado de tienda para comprar bebidas alcohólicas con una identificación falsa, en el ámbito digital, las estrategias para que los menores consigan lo que desean no son muy diferentes. «Uno de mis amigos imprimió una foto de Michael Jackson y la usó en el sistema de identificación por reconocimiento facial, y funcionó; le salió que tenía más de 21 años», comentó Norman, de 14 años, en una declaración publicada por la ABC. «Creo que usé la cara de mi hermana», añadió Vinaya, también de 14 años.
Desafíos en la implementación
Yoti, la empresa que desarrolla la tecnología de análisis facial, asegura que ha corregido algunas de estas fallas. “También ofrecemos nuestra propia tecnología anti-suplantación de identidad, MyFace, para garantizar que una persona real complete la verificación de edad y que un menor no utilice una foto, un video o una máscara de una persona mayor”, indicó la empresa en un comunicado. Sin embargo, la responsabilidad de que esta tecnología sea utilizada recae en las plataformas.
Otro problema que impide el éxito de la ley australiana es que las redes sociales no parecen estar cumpliendo con su parte. «En ninguna app me pidieron que verificara mi edad», comentó Amelie, de 16 años, en otro testimonio recogido por la ABC. Cuando la prohibición entró en vigor, 4.7 millones de usuarios menores de edad vieron sus cuentas bloqueadas o desactivadas. Desde entonces, muchos han logrado crear nuevos perfiles sin pasar por un proceso de verificación de edad.
“Somos plenamente conscientes de ello, y por eso dije, antes del 10 de diciembre, cuando entró en vigor la prohibición, que nunca esperamos la perfección. Ni mucho menos”, afirmó Anika Wells, ministra de Comunicaciones del gobierno australiano. “Esto siempre iba a tener un aspecto desordenado; es un ejemplo a nivel mundial”.
A pesar de que las empresas detrás de estas plataformas se han comprometido a respetar la prohibición, las autoridades australianas dudan de sus promesas. «Big tech quiere que esto fracase, ¿sabes?», declaró la ministra Wells. «Big tech quiere asegurarse de que esto parezca un desastre y que la gente hable de que no funciona, para poder darse por vencidas y decirles a todos los demás países que están observando que no se molesten.» La comisionada de eSafety ya está investigando a cinco plataformas.
