julio 27, 2026

Jácome admite su imposibilidad de saldar las deudas acumuladas en el Concello de Ourense

El listado oficial de pagos pendientes revela los impagos más absurdos del Concello de Ourense. El descontrol contable no solo mantiene secuestradas certificaciones de obra millonarias, sino que asfixia a pequeños proveedores: desde la merienda de hace unos meses hasta unos globos de helio que se desinflaron hace más de una década.

Al abrir el cajón de las “operaciones pendientes de pago”, el documento oficial que contabiliza las facturas que el Concello reconoce deber pero que sigue sin abonar, aflora una morosidad que roza el esperpento. El caso que mejor ilustra esta incapacidad diaria del gobierno municipal de Gonzalo Pérez Jácome es el de los “simpas” de barra de bar.

Retrasos en pagos insignificantes

El Concello parece tener una cuenta abierta permanente en una cafetería local: a cierre de abril de 2026, el marcador oficial acumulaba 196 días de retraso en pagar una factura de apenas 43,40 euros bajo el concepto literal de “bocadillo lomo con queso y tomate”. Este no es un despiste aislado; en la Tesorería también suman 121 días de impago por unos “bocadillos Protección Civil” (44,61 euros) y un recibo idéntico de lomo con queso por 87,35 euros que sigue atascado en la burocracia.

Este embudo hostelero no distingue de cuantías, ya que en la misma pila de facturas impagadas languidece, sin abonar, una “comida institucional” de 770 euros registrada el pasado 30 de diciembre. La situación es un reflejo del caos que reina en la gestión de pagos del Concello.

Una década de impagos

Si la incapacidad para pagar la comida de hace unos meses resulta alarmante, las profundidades de este agujero negro contable reflejan un descontrol absoluto. Hay decenas de facturas “veteranas” que llevan esperando más de una década a ser abonadas. El récord de la morosidad lo ostenta una factura de 907,50 euros por un “anuncio de una página a color en la revista Cepas y Vinos”, que acumula la friolera de 3.993 días pendiente de pago (casi 11 años).

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Otro impago notable es de 608,21 euros por “material Festival de Cine”, que lleva 3.788 días esperando transferencia. Además, hace diez años, Repsol emitió un recibo por un “envase de butano” de 25,36 euros. Han pasado 3.786 días y el consistorio sigue figurando como deudor. Sin embargo, el nivel de absurdo alcanza su cúspide con un recibo registrado el 29 de noviembre de 2016 por “globos de helio” con un importe total de 8,76 euros. Tras 3.429 días aguardando una transferencia, esta deuda de menos de nueve euros certifica el colapso crónico de una Tesorería donde unos simples globos olvidados conviven con deudas de cientos de miles de euros.

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