julio 27, 2026

As coplas e os Maios triunfaron sobre a chuvia en Ourense

Tradición y participación en Os Maios

Ao mal tempo, boas coplas. La celebración de Os Maios reunió el día de ayer a cientos de personas en la plaza Maior, donde algunos asistieron fieles a su cita anual con esta tradición, mientras que otros se estrenaron en la festividad. Jorge Soto, de la asociación Os Rexoubeiros, compartió su experiencia: “Ha sido superespecial, es una fiesta muy popular. Nos presentamos por primera vez y tenemos muy buenas expectativas”. En su caso, optaron por representar a una polbeira, un trabajo que realizaron en aproximadamente un mes, dedicando todos los fines de semana a la creación. “Estoy muy orgulloso del equipo”, añadió.

Otros participantes, como la Agrupación Cultural Auriense, son veteranos en esta celebración. “Junto con el Magosto, es la principal fiesta tradicional que tenemos en Ourense y entendemos que hay que conservarla. (…) Donde se mantiene viva es en Ourense ciudad, que fue donde se vivieron desde siempre, y entonces si no se mantuviera aquí, perderíase”, explicó Daniel Gómez, representante de la entidad.

El arte y la memoria en la festividad

Este año, el mayo artístico fue dedicado a Otero Pedrayo, con motivo del 50 aniversario de su fallecimiento. En sus coplas, los participantes recordaron: “A Otero Pedrayo, nuestro presidente, estamos de nuevo, somos de las de la Auriense; somos las de la Auriense y venimos a cantar para homenajear a don Ramón; homenajear ya que es su año, fue presidente de la Auriense, tenemos que recordarlo; tenemos que recordarlo, rendirle memoria y poner en valor toda su obra”.

Las coplas se convirtieron en el instrumento más efectivo para desafiar a la lluvia, que cayó con gran intensidad en algunos momentos, a pesar de que al inicio de la mañana parecía que iba a dar una tregua. Estuvieron acompañadas también con canciones tradicionales gallegas bailadas al ritmo de la pandeireta y, como no, de comida. Con tanto aliciente de fiesta, no importó mojarse.

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Creatividad y reconocimiento en la celebración

Los maios fueron, una vez más, un ejemplo del arte que existe en Ourense y de la importancia de esta tradición. En esta edición, no faltaron las referencias a la tierra, como la que hizo la asociación cultural Os Lolailos, que representó la Ponte Romana de la ciudad con gran precisión. Trabajaron en su creación durante un mes, tanto de mañana como de tarde, utilizando 60 fotografías para realizar una composición de uno de los grandes emblemas de la urbe.

“¡Qué chulada!”, exclamó una joven al verlo. Este mayo fue uno de los que más atención captó entre los asistentes, quienes no perdieron la oportunidad de posar con esta Ponte Romana, que logró el segundo premio del Concello en los maios artísticos. “Tiene tres caras, una está hecha con especies típicas del bosque atlántico, otra con el bosque mediterráneo y por la parte de atrás tenemos las plantas invasoras, que le llamamos bosque Netanyahu”, explicó Óscar Paradelo.

Más adelante, se encontraban los dos maios del Andén Primero. El tradicional está compuesto por lo que recogen a lo largo del año en el monte. “Todo eso secamos y aprovechamos”, comentó Fernando Rodríguez, quien destacó que esta tradición nunca se ha perdido: “Es una de las fiestas más importantes de Ourense porque la gente la vive y le gusta hacerlo”.

Muy cerca de la orquesta, se ubicaba un mayo que representaba a un ángel caído, que finalmente ganó el primer premio del Concello al mejor mayo artístico. Imponente por su gran altura y nivel de detalle, fue uno de los que más atención recibió. Especialmente entre los más jóvenes, quienes demostraron una vez más que esta tradición está muy viva.

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