julio 27, 2026

Ourense, la ciudad de las vallas interminables

La crisis de las obras en Ourense

La constructora Opain ha retirado su maquinaria de la avenida de Portugal, un hecho que refleja la problemática gestión de las obras en la ciudad. Este incidente es solo la punta del iceberg, ya que tres importantes proyectos -las reformas del Posío y Alejandro Pedrosa, así como la restauración de la locomotora de A Ponte– no solo han acumulado meses de retraso en comparación con el plazo de adjudicación, sino que también arrastran años de demora respecto a sus planes originales. La administración local ha transformado Ourense en un laberinto de vallas, donde los plazos se han vuelto irrelevantes y las empresas están abandonando el proyecto.

En este contexto, el Xardín do Posío se ha convertido en un símbolo de la controversial gestión de las obras públicas. Aunque el proyecto fue heredado por el alcalde en septiembre de 2021, permaneció paralizado hasta diciembre de 2023, cuando la urgencia de no perder las subvenciones europeas llevó a su licitación. En marzo de 2026, el resultado es un desierto de cemento que ha eliminado la esencia botánica del parque. A pesar de las críticas vecinales, el alcalde defiende que la eliminación de especies fue una decisión técnica. La obra, que debía haberse entregado el 3 de febrero, sigue en pie gracias a prórrogas que posponen la apertura hasta abril.

Proyectos en crisis

En O Vinteún, la calle Alejandro Pedrosa enfrenta un calvario similar. Lo que se anunció como una “humanización” de ocho meses ha entrado en su decimotercer mes de trabajos, con zanjas y polvo que afectan a los vecinos y comercios. Esta inacción no solo perjudica a la comunidad, sino que también pone en riesgo los fondos de Next Generation, que requieren el cumplimiento de plazos que el Concello no ha podido garantizar.

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La situación se agrava con la locomotora de A Ponte, cuya restauración fue prometida para la primavera de 2021. Sin embargo, el alcalde tardó cinco años en adjudicar el repintado, tras varios concursos desiertos que reflejan la desconfianza de las empresas. El deterioro acumulado por el retraso ha llevado a un aumento en el presupuesto. El plazo de cuatro meses tras el inicio en octubre ya ha vencido en febrero, dejando a la ciudad en un estado de incertidumbre.

Problemas adicionales

A esta situación se suma el socavón de Pena Trevinca, que ha mantenido la calle cerrada durante dos meses tras el hundimiento provocado por la borrasca Joseph. A pesar de que el regidor había prometido la reapertura, el cráter sigue abierto, el tráfico cortado y los vecinos viven con un constante temor a la inacción de las autoridades.

Esta parálisis en la gestión de las obras es una constante en la administración local. En Rabo de Galo, la negligencia dejó a ancianos aislados por escalones de 30 centímetros en 2022, bloqueando incluso el paso de ambulancias. Aquella obra de un millón de euros se extendió por trece meses entre denuncias de 150 vecinos que denunciaron un resultado “chapucero”. Un patrón similar se observó en la calle Vázquez Núñez, en A Carballeira, donde los plazos se duplicaron y los trabajadores abandonaron el proyecto debido a la falta de pago.

En la actualidad, Ourense es la única ciudad con los ingresos del Estado retenidos por Hacienda. Con una morosidad y una deuda opaca que asustan a las constructoras, la avenida de Portugal se erige como un recordatorio de una ciudad donde el alcalde ha perdido el control de su propio calendario.

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