julio 27, 2026

Afectados de la avenida de Portugal solicitan limpieza, mejor accesibilidad y apoyo para negocios, enfrentando costos diarios de limpieza

Después de más de dos semanas con las obras de la avenida de Portugal en estado de total congelación, la estampa de la calle continúa siendo de absoluto destrozo e insalubridad, ocasionando problemas para el desarrollo normal de negocios e incluso para la salud pública.

Impacto en la salud de los vecinos

La entrada de la primavera, sumada a la intensa cantidad de polvo que permanece en la calle y se cuela en los hogares, representa un cóctel crítico para aquellas personas con afecciones alérgicas. “Entre el polen y el polvo, estoy fatal, con los ojos muy inflamados”, aseguró Sionara Sánchez, una vecina. La falta de limpieza se ha dejado notar con el incremento de plagas, y muchos residentes señalan la invasión de sus portales por cucarachas y ratas.

Orlando García, del taller San Cristóbal, destacó que si él incumpliera las condiciones de limpieza y salubridad pública en una obra privada, podría enfrentar consecuencias legales. La mezcla de gravilla, piedras y polvo que se introduce en su local con la entrada de coches ha dañado una de sus máquinas, lo que le obliga a “pagar a una empresa de limpieza todos los días”.

Accesibilidad y problemas para los negocios

La falta de accesibilidad es otra de las preocupaciones principales de los afectados, que ha empeorado incluso en los puntos donde los trabajos ya están casi finalizados. Jardineras que impiden el acceso a sillas de ruedas o ambulancias a farmacias y garajes no adaptados para la entrada de personas con movilidad reducida son solo algunas de las dificultades que enfrentan.

Por estas razones, ayer se presentaron más de mil firmas en el Registro Civil, pidiendo la finalización “urgente” de las obras, la retirada de obstáculos, limpieza, transparencia y ayudas o compensaciones para los negocios afectados. La situación es aún más crítica ahora que las tareas de limpieza han cesado, dejando la zona en un estado de abandono total.

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Desafíos cotidianos para los residentes

Las personas con movilidad reducida se ven especialmente afectadas, obligadas a cambiar sus rutinas o dejar de visitar ciertos negocios por la falta de accesibilidad. Actividades cotidianas, como ir al supermercado, se convierten en un desafío, ya que deben esquivar obstáculos y vehículos, complicando el acceso a sus hogares.

Los residentes, hartos de la situación, han comenzado a utilizar la calle para aparcar, a pesar de las multas, mientras que otros se quejan de la falta de limpieza desde el inicio de las obras. Esta situación ha llevado a que incluso ratas y cucarachas entren en los portales de los edificios, lo que agrava aún más el problema de salubridad en la zona.

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