
Realizarse pruebas para detectar infecciones de transmisión sexual (ETS) puede ser un proceso complicado, confuso o incómodo, pero las pruebas caseras ofrecen una alternativa que puede simplificarlo y hacerlo más privado.
Es fundamental hacerse estas pruebas, ya que las ETS han aumentado en frecuencia en comparación con hace una década, con 2.2 millones de infecciones registradas en 2024, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Actualmente, existen numerosas opciones de pruebas para quienes no se sienten cómodos o no pueden acudir a un médico o clínica. Sin embargo, aunque estas pruebas pueden ser convenientes, no son adecuadas para todos.
¿Qué son las pruebas caseras de ETS?
Las pruebas caseras no son un concepto nuevo. Se pueden realizar pruebas médicas en casa para una variedad de condiciones, desde el covid-19 hasta pruebas de drogas, niveles hormonales o sensibilidad alimentaria. Puedes analizar tu sangre, orina e incluso tu ADN. Las pruebas caseras de ETS utilizan muestras de sangre, orina y/o muestras recolectadas de la vagina o el recto para determinar si hay una infección de transmisión sexual. Estas muestras se obtienen mediante hisopos, lancetas o recipientes. Dependiendo del tipo de prueba, las muestras pueden ser enviadas por correo para su análisis en un laboratorio o procesadas en casa con un dispositivo específico. El costo de estas pruebas varía entre 100 y 400 dólares.
Según Shannon Chatham, directora médica de la plataforma de salud online Wisp, «las pruebas caseras de ETS pueden ser tan precisas como las realizadas en un consultorio médico, siempre que se sigan correctamente las instrucciones y se utilicen pruebas de empresas confiables, aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) o con certificación CLIA».
¿Cómo comprobar si tienes una ETS?
Dependiendo de la prueba adquirida, es posible realizarse autopruebas para detectar clamidia, gonorrea, hepatitis C, sífilis y tricomoniasis. Las infecciones bacterianas como la clamidia, la gonorrea y la sífilis son más fáciles de identificar en casa; en cambio, las pruebas para infecciones virales como el herpes, la hepatitis y el VIH son más efectivas cuando se realizan en un consultorio médico.
Existen pruebas caseras para el herpes y el VIH I y II, pero debido a que estas ETS tienen períodos de incubación y síntomas específicos, no se recomiendan para pruebas rutinarias a menos que existan preocupaciones o síntomas concretos.
La mayoría de las pruebas caseras disponibles son capaces de detectar múltiples enfermedades de transmisión sexual. Algunas de estas pruebas incluyen consultas de seguimiento, ya sea en persona o a través de servicios de telesalud, en caso de obtener un resultado positivo.
