La saturación en urgencias durante la Navidad
El colapso de las urgencias durante la Navidad continúa siendo un tema de gran preocupación. A la 1:23 horas del pasado 3 de enero, Manuela Mellado llegó al CHUO con su hija, tras ser derivadas por su médica de Atención Primaria. Desde ese momento, comenzó una espera que, según su relato, se tornó interminable: “Nos pasamos allí toda la noche”. No fue hasta las 8:00 horas cuando las trasladaron a una sala, y la atención médica no llegó hasta dos horas después. Entre pruebas y valoraciones, el proceso se extendió hasta el mediodía, lo que resultó en casi once horas dentro del hospital.
Mellado aclara que, en ningún momento, busca cuestionar el trabajo del personal sanitario, al contrario: “Le hicieron pruebas. La atendieron muy bien”, señala. Su queja se centra en la saturación del servicio. En la sala, relata, “estaban desbordados por la cantidad de personas que había”.
Un entorno de agotamiento y desesperación
A su alrededor, Mellado describe un escenario de agotamiento: “La gente estaba con mucho dolor, la mayoría eran personas mayores”. La sensación compartida por quienes no podían marcharse era de abandono: “Te sientes desamparada y a la suerte, porque de allí tampoco te puedes ir en esas circunstancias”, lamenta. Durante la noche, incluso tuvo que regresar a su casa por su cuenta para buscar analgésicos que aliviaran el dolor de su hija.
En su caso, asegura que el motivo de consulta no era trivial. “No era un ataque al corazón, pero si alguien va a urgencias es por algo”, resume. Aunque prefiere no revelar el diagnóstico exacto, admite que existía el riesgo de una intervención respiratoria: “Le podrían haber tenido que hacer una traqueotomía. Mi hija llegó a urgencias hablando y luego solo pudo comunicarse por mensaje telefónico”, detalla.
La presión sobre el sistema sanitario
Esa noche, según datos proporcionados por el Sergas, coincidió con el día más concurrido de todas las navidades en las urgencias ourensanas: 308 personas fueron atendidas en Urgencias del CHUO y 343 en el Punto de Atención Continuada (PAC). “Un médico no puede tratar a tanta gente”, indica Mellado, añadiendo un factor estructural: “La población de Ourense es cada vez más mayor y más demandante. Allí no me imagino a ningún político esperando”.
Desde el Sergas, se enmarca el problema en un “periodo con alta demanda de camas”, lo que obliga a separar pacientes cuando se requieren aislamientos. Según la explicación proporcionada, se activaron “todas las áreas de expansión” y se reprogramó la actividad quirúrgica, priorizando la Cirugía Mayor Ambulatoria para mantener camas disponibles, sin afectar a intervenciones preferentes como las oncológicas.
La urgencióloga Pilar Garzón señala un fenómeno recurrente: el sobreaforo. Reclama una planificación real por parte de la Administración, ya que los picos de gripe son una constante cada invierno y “no puede ser que todas las áreas sanitarias se echen las manos a la cabeza todos los años”. A esta presión se suma la dificultad para subir pacientes a planta por falta de camas, el envejecimiento de la población y “un mal uso de urgencias” que multiplica el colapso.
En la misma línea, la médica Cristina Simón, que trabaja en Atención Primaria y en el PAC de la ciudad, confirma que “los datos son reales” y sitúa el aumento de la demanda “a partir del día 3 de enero”. Además, lamenta las consultas por síntomas leves: “La gente tose un poquito y viene”, se queja. Sin embargo, describe un sistema tensionado por afecciones respiratorias, especialmente el virus respiratorio sincitial. Por otro lado, reclama un uso responsable del sistema y medidas básicas como el uso de mascarilla en espacios cerrados. “A la población le hace falta mucha educación”, concluye.
El debate ha saltado también al plano profesional. SEMES Galicia ha expresado su apoyo al comunicado emitido por los Coordinadores de los Servicios de Urgencias Hospitalarias de Galicia el pasado fin de semana, en el que se denuncia esta situación de sobrecarga asistencial.

