Los retos son la pasión de Guillermo del Toro. A sus 61 años, cada proyecto que emprende no puede considerarse «a medias», y cada película se desarrolla con una meticulosa atención al detalle.
Esta dedicación se refleja claramente en Frankenstein, su adaptación de la novela de Mary Shelley de 1818. Es un proyecto que del Toro ha intentado realizar durante años, y el esfuerzo es palpable. Los elaborados decorados y vestuarios, junto con algunos elementos de la historia de Shelley, solo podrían ser creados por alguien tan profundamente conectado con su material original.
Un viaje personal hacia los monstruos
Criado en una familia católica en Guadalajara, México, del Toro quedó fascinado a los 7 años al ver la película Frankenstein de 1931, decidiendo hacer de la criatura del Dr. Victor Frankenstein su “mesías personal”. Desde entonces, ha construido su carrera transformando a los llamados «monstruos» en héroes, como los kaiju de Pacific Rim o el hombre-pez de La forma del agua, que le valió el Oscar al mejor director y a la mejor película.
Actualmente, Frankenstein se proyecta en cines selectos y estará disponible en Netflix el 7 de noviembre. Esta película representa la más reciente y posiblemente la más extravagante de las odas de del Toro a los monstruos malinterpretados. En una conversación, el director abordó temas como los políticos tiránicos y el verano fatídico de 1816, que inspiró a Shelley a escribir su célebre obra.
La influencia de Lord Byron
La película cierra con una cita de Lord Byron: “El corazón se romperá, pero roto seguirá viviendo”. Al adaptar a Mary Shelley, del Toro explica que esta cita encapsula la esencia de la película. Para él, la obra es una combinación de la biografía de Shelley, su propia historia, el libro y su interés en los románticos. Uno de los elementos que consideró crucial es la guerra, que marcó las vidas de los románticos, especialmente las guerras napoleónicas, que también se reflejan en el poema de Byron sobre Waterloo.
Byron fue quien motivó a Shelley a escribir su famosa novela. Junto a ella, Percy Bysshe Shelley y el escritor John Polidori, se encontraban en el lago Lemán cuando decidieron organizar un concurso para crear la mejor historia de terror, resultando en la obra maestra de Shelley.
Un legado trágico
Recientemente, del Toro descubrió una historia que le sorprendió: se dice que Shelley conservó el corazón de Percy tras su trágico accidente de navegación. Este hecho, que ha sido mitificado a lo largo del tiempo, revela que tras su muerte, Percy parecía estar dormido, aunque en realidad su cuerpo se estaba descomponiendo. Se requirió la ayuda de soldados y marineros para recuperar los restos de su cuerpo. En una cremación, una de las últimas partes que se quema es el corazón, un músculo excepcionalmente resistente.
