julio 27, 2026

Ourense ha sido, durante décadas, una de las provincias más afectadas de España por los incendios, lo que se relaciona con su condición de poseer la mayor cantidad de fincas privadas en todo el país, complicando así su gestión.

Este año, la provincia ha sufrido la devastación de al menos 92.121 hectáreas hasta la fecha, según datos de Medio Rural, lo que representa un aumento triplicado en comparación con registros anteriores. De acuerdo con los datos de Copernicus, la cifra podría superar las 150.000 hectáreas. Desde 2007, en Galicia se han quemado aproximadamente 400.000 hectáreas, de las cuales 270.666 corresponden a Ourense, lo que representa más de dos tercios del total de la comunidad.

Causas del problema

La problemática de los incendios no se puede atribuir a una única causa, ya que sería una simplificación que desestima la complejidad de la situación. Un rural abandonado, montes descuidados, fincas con propietarios desconocidos, la falta de concienciación social, el desinterés de las administraciones, veranos más secos y calurosos y la intervención humana son las principales causas identificadas por expertos y afectados.

“Los incendios comienzan cada vez más cerca de las aldeas”, afirma Manuel Rojo, presidente del Colegio Oficial de Ingenieros Agrícolas de Galicia. Para él, el problema no es solo de los montes, sino del entorno rural, que se encuentra cada vez más rodeado de maleza, llegando hasta las casas. “La administración envía cartas, pero luego, a la hora de la verdad, no obliga a limpiar, hay muchas fincas privadas donde es complicado imponer esta obligación”, señala Rojo, quien también menciona la falta de limpieza en las pistas forestales y el incumplimiento de las franjas de seguridad en carreteras secundarias, “donde los árboles están muy cerca”.

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El impacto del abandono rural

Los ayuntamientos de la provincia han detectado un aumento en el número de fincas en estado de abandono con propietarios “fantasma”, muchos de ellos herederos que ni siquiera saben que poseen las parcelas e incluso residen en el extranjero. En Ourense existen 3.534.000 fincas, lo que equivale a más de diez por habitante y supera la cantidad total de fincas en Andalucía y Extremadura juntas, un fenómeno difícil de controlar y un gran desafío para la gestión rural en la provincia.

La alcaldesa de San Cibrao, Marta Nóvoa, indicó que en su municipio se enviaron alrededor de 4.000 requerimientos para que los vecinos desbrozaran sus terrenos, de los cuales aproximadamente 1.000 regresaron sin poder localizar a los propietarios. Las consecuencias de esta situación se evidenciaron durante el incendio que ocurrió en Ponte Noalla el 12 de agosto, donde un tren provocó un fuego que se propagó hacia zonas residenciales, en gran parte debido a la falta de limpieza en solares, sumado al calor y la sequía.

Una de las viviendas más amenazadas por las llamas fue la de la vecina Aurea Camba, quien tuvo que ser desalojada. Camba comentó que la finca frente a su propiedad “llevaba más de diez años sin limpiar, y ya teníamos miedo de que el fuego viniera y pasara esto”, siendo esta la principal causa de riesgo para su hogar.

Según el Cuarto Inventario Forestal Nacional del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, de las 727.300 hectáreas de la provincia, 575.264 son forestales, lo que significa que cerca del 80% del territorio provincial está cubierto de monte, el porcentaje más alto de toda Galicia. El régimen de propiedad más común es el vecinal en mano común, que abarca 278.136 hectáreas en toda la provincia, representando el 48,1% del terreno forestal y un notable 38% del total del territorio provincial.

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Estos factores, junto con las grandes dimensiones de monte privado y comunal, en contraste con el número de habitantes; la escasez de animales como ovejas y cabras que solían “devorar” el monte, en comparación con hace cincuenta años, y la falta de limpieza, junto con el aumento del calor y la sequía, crean un cóctel ideal para los incendiarios.

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