En la madrugada del 24 de abril de 2019, había llovido y la humedad era del 85%. Aun así, un fuego provocado calcinó por completo las termas de A Chavasqueira, unas instalaciones termales emblema en la ciudad de Ourense que acababan de volver a abrir al público tras un largo proceso de reconstrucción.
Un extrabajador despedido ese mismo año, quien realizaba labores de mantenimiento, Manuel G.B, y un amigo, Iván V.S., se sentaron hoy en el banquillo de los acusados por un incendio que supuso peligro para la vida de las personas y por el que la acusación particular que ejerce el Concello de Ourense les pide una condena de 10 años de prisión. El fiscal cree que no hay pruebas que permitan sustentar una pena y reclama su absolución.
Investigación y pruebas presentadas
La letrada del Concello fundamenta su postura en las conclusiones del equipo UDEV de la Policía Nacional, que llegó a investigar a tres personas por este fuego. Cree que Manuel actuó por venganza (el despido) y su amigo le dio cobertura. Las pesquisas policiales determinaron que el voraz incendio fue provocado. Tenía un único foco, se inició a 1,50 metros del suelo, junto a una pared en el camino pegado a la cafetería y en una zona descubierta. Y con un 100 por 100 de seguridad que hubo intervención humana. Descartan por completo un fallo eléctrico tras revisar la instalación.
El principal inculpado, que solo contestó a las preguntas de su abogado, asegura que a la hora del incendio, pocos minutos después de la una de la madrugada, estaba usando el fuego, pero en su propia casa y el posicionamiento del móvil lo avala. “Preparaba un guiso antes de irme a dormir”, aseguró, mientras se comunicaba con Isabel, una compañera de trabajo. En su intervención, explicó que el recinto termal ya había sufrido otros delitos, protagonizados por personas que en horario nocturno entraban a robar o provocar desperfectos.
Testimonios y contradicciones
Por su parte, Iván V.S. aseguró que en la madrugada del incendio estaba en su casa de la Plaza 500 de Barrocás y que hacía dos días que no veía a Manuel. Aunque, admitió que a las nueve de la mañana le envió un whatsapp en el que le informaba del suceso. Iván reconoció que dudó de su amigo, y así se lo dijo a la Policía, por una confesión tres meses antes sobre sus andanzas adolescentes cuando vivía en Portugal y tenía 13 años. “Me comentó que le había quemado la casa a un vecino de Vila Verde con el que su padre tenía rencillas” (declaración ante la Policía).
Los investigadores expusieron un indicio contra Manuel que, a juicio del fiscal, es demasiado endeble. Las cámaras de una clínica dental de

