julio 27, 2026

Wenceslao Yáñez revela cómo la desaparición transforma la vida y la esperanza se convierte en una fuerza inquebrantable

La Tragedia de Wenceslao Yáñez

Wenceslao Yáñez, originario de Ferrol y nacido en 1960, ha enfrentado una de las peores situaciones que puede vivir un ser humano: la desaparición de su hijo. En noviembre de 2012, su hijo, que contaba con solo 28 años, desapareció en Ferrol. La última vez que Wenceslao lo vio, su hijo le mencionó que iba a hacer unas fotografías y, desde entonces, nunca más lo volvió a ver. Esta desgarradora experiencia lo llevó a involucrarse activamente en la causa de las desapariciones, ofreciendo su apoyo a otras familias gallegas que atraviesan situaciones similares a través de la organización SOS Desaparecidos.

La labor de Wenceslao en SOS Desaparecidos se centra en ayudar a las familias a difundir la búsqueda de sus seres queridos. Además, proporciona apoyo psicológico y colabora con abogados y jueces para asesorarlas en el proceso. Cuando una familia se pone en contacto con la organización, se les solicita una copia de la denuncia de desaparición, ya que sin este documento no se puede activar ninguna alerta, salvo que lo requieran las Fuerzas de Seguridad. Una vez recibida la denuncia y la fotografía, se elabora un cartel para dar difusión al caso, y cualquier información recibida se canaliza directamente hacia las autoridades competentes.

El Impacto Psicológico de la Desaparición

Lidiar con la desaparición de un ser querido, especialmente cuando se prolonga en el tiempo, es una experiencia extremadamente complicada. Wenceslao comparte su propia vivencia, recordando que desde 2012 ha aprendido a sobrevivir en esta dura realidad. Aunque el tiempo transcurre, la esperanza nunca se pierde. La organización mantiene contacto constante con las familias afectadas, recordando a los desaparecidos cada año y ofreciendo apoyo a sus allegados.

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El apoyo psicológico es un aspecto crítico en este proceso. Sin embargo, Wenceslao señala que, aunque las Fuerzas de Seguridad deberían ofrecer asistencia psicológica al momento de la desaparición, en la práctica esto rara vez sucede. Al presentar la denuncia, la prioridad de las familias es encontrar a la persona desaparecida, y la necesidad de ayuda psicológica a menudo queda relegada a un segundo plano. Con el tiempo, muchas familias se sienten solas en su dolor, sin el apoyo necesario para afrontar la situación.

Cambios en el Manejo de Desapariciones

A lo largo de la última década, Wenceslao ha observado cambios significativos en la forma en que se manejan los casos de desapariciones. Recuerda que, en el momento de la desaparición de su hijo, la denuncia no fue seguida de una búsqueda inmediata, lo que le llevó a recurrir a Protección Civil. En la actualidad, las Fuerzas de Seguridad están obligadas a recoger la denuncia de inmediato, reconociendo que cada minuto cuenta en la búsqueda de una persona desaparecida.

El perfil de las personas desaparecidas es diverso. Wenceslao menciona que, entre los jóvenes, hay muchos casos de menores que escapan de centros de acogida, y aunque estas fugas pueden ser voluntarias, en ocasiones se convierten en situaciones involuntarias con desenlaces trágicos. En Galicia, la mayoría de los desaparecidos son personas mayores, aunque también hay casos de personas de mediana edad que desaparecen sin dejar rastro. La complejidad de estas situaciones resalta la necesidad de un enfoque integral y humano en la búsqueda de los desaparecidos.

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