Ourense experimentó el pasado lunes un nuevo apagón generalizado que dejó a oscuras de manera intermitente a múltiples barrios de la ciudad. Las interrupciones en el suministro eléctrico generaron inconvenientes en comercios, semáforos y viviendas. Esta situación se debió a un término técnico específico: un «disparo» eléctrico.
¿Qué son los «disparos»?
En el ámbito energético, un «disparo» se refiere a un mecanismo de defensa automático que protege la red de distribución. Cuando una subestación eléctrica detecta una anomalía significativa, como un cortocircuito, una sobrecarga o un aumento repentino de tensión, los interruptores automáticos se «disparan» y cortan el flujo de corriente de forma inmediata.
Este sistema opera de manera similar a los «plomos» o al diferencial en cualquier hogar, pero a una escala mucho mayor. Aunque para los usuarios el resultado es un molesto apagón de luz, el verdadero objetivo del «disparo» es prevenir que la infraestructura se queme o sufra daños estructurales irreparables que podrían extender la avería durante días.
El colapso de la subestación de Barbaña en Ourense
Según informaron fuentes de la empresa Naturgy, la incidencia tuvo lugar a las 22:36 horas tras un «disparo» en la subestación de Barbaña, lo que desencadenó una desconexión puntual en cadena. Los cortes de luz intermitentes afectaron gravemente a áreas del centro y la periferia de Ourense, perjudicando el suministro en barrios como O Couto y Barrocás, donde la electricidad regresaba de forma irregular, así como en San Francisco, A Ponte, As Lagoas y la Zona Campus. Además, la oscuridad se extendió por vías principales como Bedoya, Juan XXIII, Cardenal Quevedo, Xocas, Avenida Otero Pedrayo y Os Viños.
La distribuidora aseguró que el servicio se restableció rápidamente, logrando reactivar el suministro en la mayoría de las áreas en un intervalo de entre 3 y 17 minutos. Sin embargo, la inestabilidad de la red persistió durante horas, y numerosos vecinos del centro confirmaron que continuaban sin luz pasadas las 1:30 horas de la madrugada.
Rescates en ascensores y fallos en comercios
Las repercusiones del corte eléctrico intermitente llevaron a la movilización de los servicios de emergencia. Los Bomberos de Ourense tuvieron que actuar de urgencia en la calle Juan XXIII para liberar a varias personas que quedaron atrapadas en un ascensor debido al corte de suministro, un operativo que, afortunadamente, no dejó heridos.
Por otro lado, el sector comercial también sufrió las consecuencias de la avería. Muchos establecimientos de hostelería y tiendas experimentaron la caída de sus terminales TPV y sistemas informáticos de cobro, lo que impidió el desarrollo normal de las actividades en el tramo final de la jornada.

