julio 28, 2026

Ourense destaca por su alta densidad de venezolanos en la Península

El análisis detallado del censo por nacionalidades pone de manifiesto una latinoamericanización acelerada del tejido social en Ourense, marcando un cambio significativo en comparación con la inmigración tradicional. Durante décadas, la cercanía geográfica hizo de Portugal el principal emisor de nuevos residentes, pero el siglo XXI ha consolidado un papel preponderante de la comunidad venezolana.

Según los datos más recientes, en la provincia residen ya 11.042 personas nacidas en Venezuela, cifra que coloca a este grupo muy por delante de la comunidad portuguesa (6.195) y de la colombiana (4.221), que ocupa el tercer lugar.

Reconfiguración demográfica

La magnitud de este colectivo es tal que ha reconfigurado el mapa demográfico provincial: en términos absolutos, la colonia venezolana supera ya la población total de municipios como Xinzo de Limia e iguala a la de Barbadás.

Al cruzar los datos de población total con los residentes nacidos en Venezuela, el resultado es contundente: Ourense presenta ya la mayor concentración de este colectivo en toda la España peninsular. Los venezolanos representan el 3,62% de la población total de la provincia.

Tendencias migratorias actuales

Este porcentaje de arraigo supera significativamente al de grandes polos de atracción como Madrid (2,99%), A Coruña (2,33%) o Barcelona (1,28%). Únicamente la provincia de Santa Cruz de Tenerife, con un 6,43%, registra una densidad mayor de venezolanos, un hecho explicable por los vínculos históricos y genealógicos entre el archipiélago canario y el país caribeño. Ourense se ha convertido, de facto, en el gran refugio peninsular para esta comunidad.

La tendencia, lejos de estabilizarse, sigue una curva ascendente. De las 6.147 inmigraciones registradas en 2024, más de la mitad (3.544) proceden de Sudamérica, confirmando que el Atlántico es hoy la principal vía de entrada de población. El desglose por países de origen en el último año sitúa nuevamente a Venezuela a la cabeza con 1.794 nuevas llegadas, seguida a distancia por Colombia (840) y Cuba (474).

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El reverso de esta moneda muestra un desplome abrupto en los flujos tradicionales procedentes de Europa del Este y una participación testimonial del continente africano. Mientras el flujo con Latinoamérica hierve, la conexión con el este del viejo continente se ha congelado casi por completo.

El caso más paradigmático es el de Rumanía. Pese a ser históricamente una de las mayores comunidades extranjeras en España, en todo el año 2024 apenas llegaron a Ourense 63 personas de este país, una cifra insignificante comparada con las casi 1.800 de Venezuela. Bulgaria sumó tan solo 7 llegadas y Moldavia, únicamente 4.

Por su parte, la inmigración africana se mantiene en niveles discretos. Aunque Marruecos aportó 242 nuevos vecinos y Senegal 99, el peso global del continente africano (455 llegadas en total) es ocho veces inferior al sudamericano.

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