Los habitantes de Ourense se reunieron para rendir homenaje a sus seres queridos fallecidos, cumpliendo con el ritual de visitar los cementerios en una jornada que llenó de color los camposantos. Aprovechando la tregua que ofreció la lluvia el sábado por la mañana, las familias se acercaron a los nichos, ya sea para embellecer las tumbas o para dejar flores, compartiendo momentos de reflexión y conexión con sus difuntos.
Rituales de Recuerdo
La cita no solo se limitó a la colocación de flores, sino que también tuvo un profundo componente social. Muchos intercambiaron abrazos y pusieron al día sus vidas ante los nichos. “Venimos todos los años”, comentó Ángeles en el cementerio de Santa Mariña. “Simplemente, nos quedamos meditando un rato a su lado. Así la siento más cercana”, expresó, refiriéndose a su madre fallecida. Su hijo, Jose Luis, añadió que “le cambiamos las flores y nos quedamos un rato acompañándola”.
Eladio González también acudió en familia para visitar a sus padres. “Solemos venir a lo largo del año, pero en este día en especial. No diría que lleguemos a hablar con ellos, pero estas visitas unen a los hermanos, y aprovechamos este momento”, afirmó. Raúl Burnat, por su parte, visitó a sus suegros, comentando que “les traemos flores y nos quedamos aquí un rato, así los sentimos cercanos”.
Homenajes y Celebraciones
En diferentes localidades de la provincia, escenas similares se repitieron. En Rouzós, el párroco aprovechó la ocasión para realizar una bendición de las tumbas, rociándolas con agua bendita. En Trives, la entrega de flores se combinó con conversaciones entre vecinos que se reencontraron para cumplir con los rituales de difuntos. En O Barco de Valdeorras, la conmemoración se extendió al cementerio laico, donde se rindió homenaje a cuatro guerrilleros represaliados en 1946, depositando claveles de colores en su fosa, en un gesto simbólico hacia la bandera republicana.
Durante la tarde, el obispo de la diócesis, Leonardo Lemos, recorrió los tres cementerios de la ciudad para encabezar una celebración de la palabra. “Hay algo más poderoso que la muerte”, afirmó el obispo, “y eso que es más poderoso que la muerte es el amor de Dios en cada uno de los que estamos aquí”. Recordó a los asistentes que “otros esperan de nosotros las oraciones”, refiriéndose a los difuntos, y concluyó que “tenemos la certeza de que muchos de ellos seguramente nos están contemplando a través de la gloria de Dios”.

