septiembre 4, 2026

Guardianas del Agua: La Lucha de la Comunidad Mapuche contra los Data Centers en la Patagonia

Moira Millán, una destacada mapuche, señala que la aparición de ríos o arroyos en los sueños merece especial atención. “El color del agua refleja el estado del alma”, afirma. Residente en las orillas del río Corcovado, en la provincia argentina de Chubut, Millán vive en el Lof Pillán Mahuiza y se refiere al agua pura y libre, conocida como ko, que fluye a través de Puelwillimapu, un territorio lleno de vida. Esta agua no solo nutre las cosechas y a los animales, sino que también es esencial para la existencia misma de las comunidades.

En la cosmovisión mapuche, cada elemento del entorno posee un newen, una fuerza vital, y ninguna extracción puede llevarse a cabo sin el debido permiso. El ser humano, o che, no es propietario de la tierra, sino que forma parte de un sistema interconectado. Sin embargo, surge la pregunta: ¿qué ocurre cuando estos recursos comienzan a escasear? Nélida Askalipe, de la comunidad Nahuelpan, en Chubut, plantea con inquietud: “¿Cómo es la vida cuando no tienes agua?”.

Desafíos en la Precordillera

En la precordillera, las mujeres enfrentan múltiples desafíos, no solo caminando hasta seis kilómetros para obtener agua para sus hogares, sino también alzando su voz contra las instituciones que, en nombre del progreso, han alterado la reciprocidad que existe con la naturaleza. “Sostenemos las luchas porque somos conscientes de las consecuencias de la destrucción de la tierra, como si fueran nuestros propios cuerpos”, añade Askalipe.

Esta profunda conexión entre el territorio y el cuerpo ha llevado a muchas mujeres mapuches a convertirse en figuras prominentes en la lucha contra la megaminería y otros tipos de extractivismo en la Patagonia argentina. Actualmente, enfrentan un nuevo desafío: la expansión de la infraestructura relacionada con la inteligencia artificial.

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La IA y sus Implicaciones Ecológicas

En junio, el presidente Javier Milei publicó un artículo en el Financial Times titulado “Argentina invita a la IA a liberarse”. En él, expresaba su deseo de establecer un entorno legal y fiscal atractivo para las empresas de inteligencia artificial, que considera cruciales para el futuro. Jessica Gentile, coordinadora del colectivo socioambiental Red Ecosocialista, reconoce la importancia de la IA como un avance tecnológico, pero cuestiona la finalidad de esta transformación.

Gentile sitúa el artículo de Milei en el contexto de decisiones estratégicas del gobierno que buscan facilitar la llegada de grandes empresas tecnológicas a la Patagonia, una región rica en recursos hídricos y energéticos. Entre los involucrados se encuentra Peter Thiel, fundador de Palantir Technologies, quien ha trasladado su residencia a Argentina. En este marco, el gobierno presentó el Súper RIGI, una ampliación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, que busca atraer megacentros de datos para IA, ofreciendo beneficios fiscales significativos.

La Realidad de los Data Centers

Danila Suárez Tomé, docente e investigadora del Instituto de Investigaciones Filosóficas, critica la narrativa que asocia la expansión de la IA con el progreso. “Los data centers requieren enormes cantidades de energía y agua para su refrigeración, lo que podría agravar el estrés hídrico en las áreas donde se instalan”, advierte. En la Patagonia, la escasez de agua es un problema que se ha intensificado en los últimos años, con provincias como Neuquén y Río Negro declarando emergencias hídricas.

En agosto de 2026, la Legislatura de Chubut también declaró una emergencia hídrica. Un mes antes, el gobernador Ignacio Torres anunció la instalación de un data center en la Zona Franca de Trelew, que requerirá una significativa cantidad de recursos hídricos. A pesar de que se promete que este proyecto se alimentará de energía renovable, su demanda de agua sigue sin ser especificada, lo que genera preocupación entre las comunidades locales.

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Resistencia y Defensores del Agua

Desde las orillas del río Corcovado, Moira Millán ya no habla de crisis hídrica, sino de “refugiados ambientales”; familias que se ven obligadas a abandonar sus territorios ancestrales por la falta de agua. Ella y otras líderes comunitarias se oponen al proyecto Atlas GigaHub, argumentando que aunque se presenta como una iniciativa ecológica, el impacto real será devastador.

Nélida Askalipe comparte esta preocupación, enfatizando que en su comunidad el agua ya se encuentra contaminada. “Los gobernadores no sufren las consecuencias; somos nosotros quienes vivimos en el territorio”, subraya. Otras voces, como la de Vilma Pérez de la Unión de Asambleas de Comunidades de Trelew, también expresan su alarma por la desecación de ríos y la degradación de recursos hídricos, denunciando que el derroche de agua en proyectos como los data centers es inaceptable.

Un Llamado a la Acción Colectiva

Irma Caupán Perriot, psicóloga social de origen mapuche, sostiene que los centros de datos representan un riesgo adicional en una región ya amenazada por la minería y el fracking. Este conjunto de problemas ha llevado a acuñar el término “terricidio”, que describe el daño sistemático a la Tierra y a toda forma de vida. “Las mujeres somos la tierra que engendra vida”, afirma Askalipe, expresando la urgencia de la situación.

A lo largo de las últimas tres décadas, las mujeres han liderado muchas de las luchas contra el extractivismo. Desde el rechazo a proyectos mineros hasta la defensa de cuencas hídricas, estas mujeres han demostrado su resistencia ante la adversidad. “Las que están en los territorios que aún preservan algún cauce de río son las que más riesgo enfrentan”, advierte Moira.

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La Lucha por el Agua Como Defensa de la Vida

Irma, que ha vivido en Buenos Aires durante años, resalta que la lucha por el agua es universal y no exclusiva de las mujeres mapuches. “Defender la tierra es defender nuestra causa, que es la causa de todos”, afirma. La Asamblea General de las Naciones Unidas ha reconocido el acceso al agua potable como un derecho humano esencial, y Jessica Gentile subraya la responsabilidad de quienes habitan en las grandes ciudades para visibilizar estas luchas.

Nélida, desde Nahuelpan, enfatiza que su concepción del territorio es holística y abarca más que solo su espacio físico. “Si no defienden su tierra, no saben dónde irán a vivir”, advierte. Su preocupación por las futuras generaciones la impulsa a seguir defendiendo un “buen vivir”, que se traduce en la protección de su hogar y de su cultura.

La lucha por el agua y la defensa del territorio son, en última instancia, luchas por la vida misma, y las mujeres mapuches continúan alzando sus voces en esta batalla esencial.

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