julio 27, 2026

Elisa Guerra sobre la IA: la tecnología no viene a sustituir al docente, sino a apoyarlo como su asistente de enseñanza

En una reciente conferencia en la Universidad Tecnológica de Querétaro, se abordaron los modelos educativos que incorporan nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial (IA). Durante la sesión, la maestra Elisa Guerra preguntó a los estudiantes si utilizaban la IA a diario, y la mayoría levantó la mano.

“Las tecnologías ya están entre nosotros. Los jóvenes emplean estos sistemas casi a diario. Entonces, la pregunta no es si la tecnología va a sustituir a los maestros, sino si va a sustituir a los alumnos o a sus cerebros”, destacó la docente, quien posee una maestría en Estudios Especializados de Educación por la Universidad de Harvard y es coautora del libro La enseñanza en la cuarta revolución industrial (Pearson, 2019), que examina los dilemas éticos sobre la educación futura.

Un modelo educativo innovador

Guerra, reconocida como ‘Mejor educadora en América Latina’ por el Banco Interamericano para el Desarrollo en 2015, fue invitada a Corea del Sur en diciembre pasado como parte de la Comisión Internacional de la UNESCO, que elaboró el informe global ‘Reimaginar nuestros futuros juntos: Un nuevo contrato social para la educación’. Corea del Sur se ha convertido en el primer país en integrar la inteligencia artificial en todas sus escuelas a partir del tercer año de primaria, con el objetivo de visitar una de sus instituciones piloto, ubicada a las afueras de Seúl.

Este ambicioso proyecto, que cuenta con un presupuesto de 70 millones de dólares, comenzó a implementarse con libros de texto digitales en áreas como matemáticas y ha ido incorporándose gradualmente en otras materias. “A grandes rasgos, ellos lo ven como un modelo que ayuda a dividir labores. La tecnología no viene a sustituir al docente, sino a apoyarlo como su asistente de enseñanza. Delegarían la base de los conocimientos a estos desarrollos, mientras que la metacognición, el análisis y la aplicación de esos conocimientos o la creatividad serían responsabilidad de los maestros, una vez liberados del peso académico-burocrático”, explicó Guerra.

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La IA como tutor

En Corea del Sur, los jóvenes enfrentan riesgos significativos de desarrollar problemas de inteligencia emocional debido a la carga académica y las largas horas de estudio, sumado a la presión de competir por un lugar en las universidades más prestigiosas. “Se dice que la inteligencia artificial los liberará, permitiéndoles disfrutar de más tiempo para el ocio”, añadió Guerra.

De acuerdo con Statistics Korea, el suicidio es la principal causa de muerte entre los surcoreanos de 10 a 49 años. “Esto se debe en parte a una cultura que prioriza el éxito académico y profesional, creando un sistema exigente y competitivo que genera estrés, aislamiento e insatisfacción. Los exámenes para ingresar a las escuelas de élite se realizan desde los 4 y 7 años, y cerca de la mitad (47.6%) están inscritos en escuelas o cursos de preparación. Muchos niños no duermen lo suficiente y sufren de fatiga crónica”, comentó Guerra.

La IA se utilizaría como un tutor que acompaña a los estudiantes, permitiéndoles mayor flexibilidad en su horario. “En dos años nos prometieron que contarían sus avances. Mientras tanto, están estableciendo un programa más coordinado en comparación con otros lugares, como Latinoamérica, donde el proceso es más orgánico, pero también surgen preguntas sobre quién realmente realiza las tareas”, explicó.

Hacia una alfabetización tecnológica

A pesar de su dedicación a conferencias en todo el mundo, el trabajo en el aula sigue siendo fundamental para Guerra. Ella enfatiza la necesidad de repensar las actividades que los maestros proponen a los jóvenes, “porque si pedimos algo que la inteligencia artificial ya puede hacer, estamos desaprovechando los cerebros y la capacidad de los estudiantes”, subrayó.

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Los hábitos que surgen de las tecnologías presentan dilemas profundos para la educación tradicional y sus maestros, abriendo la puerta a nuevos debates sobre el aprendizaje. Estudios recientes, como uno publicado por el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), sugieren una posible disminución de las habilidades de aprendizaje debido al uso de grandes modelos de lenguaje como ChatGPT. Este grupo que utilizó el sistema “obtuvo peores resultados en todos los niveles: neuronal, lingüístico y de puntuación”.

La realidad es que una gran mayoría de estudiantes ya ha integrado estas aplicaciones, que aún funcionan bajo un modelo de ensayo y error, en su vida diaria. Guerra propone la creación de políticas que regulen estos desarrollos y fomenten una “alfabetización tecnológica”, para que las personas reciban formación y sean más conscientes de los riesgos. “En este caso, las escuelas tienen un papel crucial en su misión de formar individuos no solo capaces, sino profundamente humanos”, concluyó.

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