julio 27, 2026

El enigma de los niños momificados de Llullaillaco: un estudio replantea el propósito de los sacrificios en el Imperio Inca

La capac cocha, uno de los rituales más significativos y solemnes del Imperio inca, podría haber estado motivado por razones políticas además de las religiosas. Esta es la conclusión de un reciente estudio llevado a cabo por un equipo multidisciplinario de investigadores internacionales, quienes lograron datar con mayor precisión el entierro de Llullaillaco, un sitio ceremonial donde se realizaban sacrificios humanos, principalmente de niños y mujeres jóvenes, con el fin de mantener el orden cósmico, honrar a las deidades o conmemorar eventos trascendentales, como victorias militares.

El santuario fue descubierto a finales de la década de 1990 en la cima del volcán Llullaillaco, situado en el norte de la frontera entre Argentina y Chile. En este lugar se encontraron los cuerpos momificados de una adolescente de aproximadamente 14 años (conocida como «La Doncella»), una niña de seis años y un niño de siete años, acompañados de numerosas ofrendas ceremoniales. Este asombroso hallazgo se convirtió en una de las evidencias más relevantes de la práctica incaica de la capacocha.

Investigaciones y nuevas dataciones

Las primeras investigaciones situaron el entierro entre 1430 y 1520 d. C., un intervalo temporal demasiado amplio para relacionarlo con eventos específicos del Imperio inca. Con el objetivo de precisar la fecha de este emblemático ritual, investigadores de Polonia, Argentina y Estados Unidos llevaron a cabo un nuevo análisis. Según se describe en el estudio publicado en la revista Archaeometry, los especialistas examinaron hojas de coca, semillas de mandioca y granos de maíz recuperados entre las ofrendas funerarias de “La Doncella” mediante dos técnicas complementarias.

En una primera etapa, se aplicó datación por radiocarbono para determinar la antigüedad de los restos vegetales. Estos materiales fueron seleccionados porque provenían de plantas de ciclo de vida corto, lo que implica que únicamente absorbieron carbono atmosférico durante un periodo limitado de crecimiento. Esta característica permite estimar con mayor precisión el momento en que fueron recolectados y utilizados durante la ceremonia.

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Calibración y análisis isotópico

El análisis también incorporó una calibración especial adaptada a las regiones ocupadas por el dominio incaico. Dado que la extensión territorial del imperio abarcaba áreas influenciadas por patrones atmosféricos tanto del hemisferio norte como del hemisferio sur, los investigadores desarrollaron un modelo de calibración mixto. Para las hojas de coca, se utilizó una calibración basada en un 100% en las condiciones atmosféricas del hemisferio sur; para la mandioca, una combinación de 30% hemisferio norte y 70% hemisferio sur; y para el maíz, una proporción de 60 y 40%, norte y sur, respectivamente. Este procedimiento permitió reducir posibles errores derivados de las diferencias atmosféricas regionales y aumentar significativamente la precisión cronológica de los resultados.

Además, se realizó un análisis de isótopos estables de carbono, nitrógeno y oxígeno presentes en los tejidos vegetales. Esta metodología permitió reconstruir las condiciones ambientales en las que crecieron las plantas e identificar las posibles regiones de procedencia de los cultivos, aportando información adicional para interpretar los datos obtenidos.

Resultados y contexto histórico

Los resultados redujeron la ventana temporal del ritual a un periodo de apenas 45 años, comprendido entre 1462 y 1507. Además, los especialistas estimaron que el entierro de Llullaillaco probablemente tuvo lugar alrededor del año 1489.

La nueva cronología sugiere que los sacrificios realizados en la zona pueden vincularse con los reinados de Túpac Inca Yupanqui y de su sucesor, Huayna Cápac.

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