julio 27, 2026

El alcalde de Barbadás abandona el PSOE y señala a Besteiro: debe dimitir

El socialismo gallego implosionó ayer, y el epicentro, en esta ocasión, se situó en Ourense. El secretario xeral del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, exigió por la mañana la dimisión inmediata del alcalde de Barbadás, Xosé Carlos Valcárcel, tras trascender una denuncia interna por presunto acoso laboral presentada —según confirmó el propio líder autonómico— este mismo lunes por una militante socialista, en represalia, según dijo, por haber denunciado en 2024 una situación de acoso sexual de un exconcejal socialista.

La respuesta llegó por la tarde y terminó por dinamitar la paz interna del partido. Valcárcel compareció de urgencia para anunciar que se niega a entregar sus actas, que abandona el PSOE para pasar al grupo de no adscritos y que se mantiene como regidor y diputado provincial.

Acusaciones y defensas

Lejos de asumir la orden de Santiago, Valcárcel acusa a Besteiro de utilizarle como cabeza de turco para tapar sus propias vergüenzas en la gestión del “Caso Tomé”. “Non vou dimitir nin de deputado provincial, nin de concelleiro, nin de alcalde de Barbadás”, sentenció el político ourensano, confirmando la ruptura total y dejando al socialismo sin una de sus principales alcaldías. Aseguró que la celeridad de Besteiro responde al pánico político y a una estrategia de “tinta de calamar” para ocultar la “nefasta xestión” del líder gallego.

Valcárcel sostuvo que su suspensión es una “cortina de fume” activada horas antes de que el programa Código 10 difundiera nuevos testimonios que apuntan a que Besteiro conocía desde hace meses las acusaciones contra José Tomé. “Hoxe, como vai saír unha noticia e uns audios sobre o señor Besteiro, debe pretender diluír a súa responsabilidade en min”, afirmó. Su tesis es clara: sacrificar a un alcalde crítico para desviar el foco mediático de su propia inacción.

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La secuencia de los hechos

El regidor detalló la secuencia de hechos para denunciar su indefensión. Relató que recibió una llamada del secretario provincial, Álvaro Vila, la noche del lunes con información “imprecisa e ambigua”. Fue ayer por la mañana, a través de un periodista, cuando supo que se le acusaba de acoso laboral, tras una filtración interna.

Ás 16.30 horas, Besteiro pide a miña dimisión nun estraño exercicio de sincronización entre a denuncia, a filtración á prensa e a petición de dimisión”, explicó Valcárcel, lamentando haber sido sentenciado “sen ter coñecemento verbal nin por escrito da denuncia, nin por suposto terme escoitado”.

Para entender la denuncia que motivó el ultimátum hay que remontarse al verano de 2024, cuando una militante alertó de un presunto acoso sexual por parte del concejal de Deportes de Barbadás. Valcárcel defendió su gestión: se reunió con la víctima, le dio credibilidad y forzó la dimisión inmediata del edil.

Ahora, sostiene que esa misma militante le habría denunciado más de un año después por acoso laboral, alegando represalias. El alcalde niega tajantemente los hechos: “É absolutamente falso que eu sexa un acosador laboral”. Argumenta que no existe relación laboral</

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