Avances en la exploración lunar
Más de una década después del lanzamiento del XaTcobeo, el primer satélite desarrollado por la Universidad de Vigo, el Grupo de investigación en Tecnologías Aeroespaciales (ATRG) del centro atlanTTic se encuentra actualmente inmerso en el seguimiento de la nave de la misión Artemis II, el primer viaje tripulado a la Luna en más de 50 años. Gracias a la colaboración con la empresa IntegraSys, que trabaja con el grupo liderado por Fernando Aguado Agelet y fue contratada por la NASA, están participando por primera vez en una misión que se desarrolla en el espacio profundo. Este es un hito significativo: “Hasta ahora habíamos seguido satélites en una órbita baja o algún satélite geoestacionario, mientras que esto va a llegar a 450.000 kilómetros de distancia de la Tierra”, explica Manuel Diz Folgar, investigador del grupo.
La gesta es aún más notable si se considera el equipamiento utilizado por estos investigadores: “Para nuestra antena es todo un reto, ya que mide dos metros, mientras que las que se suelen usar para este tipo de misiones miden veinte”, confirma Diz Folgar. Durante los días previos al lanzamiento y en la jornada de inicio de la misión, los nervios estaban a flor de piel en la estación de seguimiento de satélites del grupo ATRG, ubicada en el propio campus, en la Escuela de Telecomunicaciones. “A pesar de que la NASA nos había proporcionado bastante información, no teníamos todo asegurado y había un poco de miedo de estar apuntando mal o de no conseguir captar la señal”, reconoce el joven investigador.
Desafíos y logros en la misión
Casi en el ecuador de la misión –que durará 10 días desde su lanzamiento el 1 de abril– los miembros del grupo ATRG han adquirido experiencia y se han adaptado a las tareas diarias de seguimiento de la nave. Este seguimiento se realiza calculando el ‘efecto Doppler’ de las ondas de radio que transmite mientras se desplaza a gran velocidad. Sin embargo, hubo un momento crítico durante el lanzamiento: “Cuando la cápsula pasó por encima de nosotros y teníamos que captar la señal, fue como una prueba de fuego para comprobar que todo estaba bien montado. Logramos hacerlo y fue una gran ilusión”, recuerda Manuel Diz.
Cada noche, varios investigadores del grupo ATRG se dirigen a la estación de seguimiento de satélites y trabajan, junto a sus colegas de la Universidad de Sevilla, para supervisar la correcta trayectoria de la nave. “En los primeros días teníamos muchas actividades manuales, como confirmar el tracking de la antena, asegurando que esta apunta al lugar correcto y que la radio opera continuamente. Ahora que ya nos hemos acostumbrado, es una actividad de supervisión para asegurarnos de que estamos recibiendo la señal”, indica Diz Folgar, quien añade que esta labor será valiosa, no solo para esta misión, sino también “de cara a futuras misiones, para entender cómo se mueve la nave en órbita”.

