julio 28, 2026

Descubre cómo la hidroablación robótica transforma el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata en Quirónsalud

Avances en el tratamiento de la HBP


Quirónsalud ha implementado la hidroablación robótica como una opción para tratar la hiperplasia benigna de próstata (HBP), una condición que provoca el agrandamiento benigno de la próstata y dificulta la función miccional en los hombres. Esta técnica innovadora es mínimamente invasiva y no compromete la continencia urinaria ni la función sexual. La hidroablación prostática se basa en un sistema robotizado que utiliza un chorro de agua de alta precisión, permitiendo realizar resecciones de la próstata sin necesidad de energía.


Según el Dr. Antón Zarraonandía, especialista en Urología del Hospital Quirónsalud Miguel Domínguez, los pacientes experimentan una recuperación rápida, con alta hospitalaria en 48 horas, lo que les permite retomar sus rutinas diarias y, en muchos casos, recuperar sus hábitos deportivos. El Dr. Zarraonandía, quien ha sido formado en la técnica de hidroablación con AquaBeam, destaca que este procedimiento presenta un menor riesgo de incontinencia y disfunción sexual, y a diferencia de los métodos tradicionales, preserva la función eyaculatoria gracias a la precisión que ofrece la tecnología durante la intervención.

Precisión y personalización en la intervención


La precisión en la hidroablación robótica se logra mediante un sistema de navegación guiada con imágenes en tiempo real, lo que permite a los profesionales visualizar y planificar la intervención de manera personalizada. Este enfoque es único en el noroeste peninsular, donde el Hospital Quirónsalud Miguel Domínguez se destaca por utilizar esta técnica avanzada.


La intervención robótica se complementa con imagenología avanzada, permitiendo realizar una resección precisa y adaptada a las características anatómicas de cada paciente. Durante la cirugía, el cirujano puede visualizar toda la próstata en tiempo real, determinando qué partes extirpar y cuáles evitar. Tras la planificación quirúrgica, un chorro de agua controlado robóticamente se encarga de extirpar el tejido prostático identificado, lo que minimiza el trauma en los tejidos circundantes.

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Beneficios de la técnica mínimamente invasiva


Al ser una técnica mínimamente invasiva, la hidroablación robótica reduce significativamente el trauma en los tejidos circundantes de la próstata, lo que se traduce en una recuperación más rápida. Además, la duración de la intervención en el quirófano es de aproximadamente 30 minutos, lo que representa una ventaja considerable para los pacientes que buscan un tratamiento efectivo y menos invasivo.

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