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La encuesta en cifras
11%
El trasvase en la izquierda: porcentaje de antiguos electores socialistas que prefieren a Luis Seara (BNG) de alcalde.
56%
Más de la mitad de los ourensanos da por hecho que DO será el más votado, aunque solo el 28% quiere que Jácome sea alcalde.
20%
Uno de cada cinco electores rechaza a toda la clase política actual y confiesa que no quiere a “ninguno” de los líderes propuestos.
4,5
La valoración más alta a un líder político de 1 a 10. Es para Luis Seara (BNG). Jácome (4,4), Natalia González (4,3) y Ana Méndez (4,2) le siguen.
72%
El porcentaje de electores ourensanos que prefieren otro alcalde diferente a Jácome o, directamente, no les vale ninguno de los nombres propuestos.
El escenario político en la ciudad de Ourense entra en una fase de estabilización demoscópica que castiga las inercias del pasado, frena los fenómenos emergentes y reconfigura los equilibrios de poder. Según los últimos datos recogidos por la consultora GAD3 entre el 10 y el 12 de febrero, a poco más de un año para el inicio de la campaña electoral de las próximas elecciones municipales, el actual alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, parece haber tocado techo.
La estimación de voto refleja un evidente síntoma de agotamiento para Democracia Ourensana, que pasaría del 33,7% de los sufragios obtenidos en los comicios de 2023 a una proyección del 32,5% en la actualidad. Este retroceso porcentual, aunque en apariencia ligero, tiene un peso determinante, situando a la formación en una horquilla de 9 a 10 concejales, frente a los 10 que ostenta en este momento. El impulso de la formación se desvanece, evidenciando que el efecto sorpresa ya no es suficiente tras años de gestión y de una polarización constante que empieza a fatigar a una parte considerable del electorado.
Desgaste del bipartidismo
En paralelo a este estancamiento del partido de gobierno, el desgaste del bipartidismo tradicional se agudiza, mostrando a dos formaciones históricas incapaces de articular una alternativa que ilusione al electorado urbano. El PP sigue a la baja en la esfera local, cediendo terreno paulatinamente sin encontrar un revulsivo y todavía sin candidato. Los datos apuntan a una caída desde el 25% de los apoyos logrados en 2023 hasta un 24,2% de estimación de voto actual, que sería su segundo peor resultado histórico, tras el suelo del 22,6% obtenido por Jesús Vázquez en 2019. Esta merma de confianza ciudadana les permitiría retener a duras penas a sus 7 ediles actuales, demostrando una preocupante incapacidad para atraer a los votantes desencantados con el actual alcalde o para movilizar a su electorado.
Aún más profunda, si cabe, es la herida abierta en las filas del PSOE, que sigue sin levantar cabeza y agrava su crisis de proyecto en la ciudad. Los socialistas sufrirían un duro varapalo electoral, cayendo desde el 19,3% de los sufragios obtenidos hace tres años hasta un 17,3% de los votos, el que sería el peor resultado de la democracia de la formación socialista, por debajo de su suelo del 18% del año 1979. Este descenso se traduciría de forma directa en la pérdida de un acta, pasando de 6 a 5 concejales en la Corporación municipal.
Crecimiento del BNG
Ante el frenazo del actual alcalde y el vacío de liderazgo dejado por

