julio 27, 2026

Del «nosotros ganamos» al «ellos perdieron»: la reacción del cerebro de los aficionados al fútbol

Cuando la Selección Nacional de cualquier país juega, los aficionados sienten algo más que el deseo de participar en un evento colectivo. Su cerebro activa un “modo de supervivencia”, lo que puede explicar la transición de un “ganamos” tras una victoria a un “perdieron” cuando el resultado es desfavorable.

Eventos como la Copa Mundial de Fútbol son considerados por algunos expertos como un laboratorio a gran escala para analizar el comportamiento humano. Estas competiciones representan mucho más que una simple competencia deportiva.

Reacciones químicas y emocionales

Las reacciones de los aficionados durante encuentros como los del Mundial 2026 son el resultado de mecanismos químicos y procesos interpretativos que se activan en el cerebro. Al observar a su equipo, los aficionados no lo ven como entretenimiento, sino como un escenario de supervivencia. Cuando el equipo gana, se activan circuitos cerebrales de recompensa asociados a la liberación de dopamina, lo que provoca episodios de euforia y fortalece la identidad social, permitiendo a los seguidores “brillar con la gloria ajena”. Es común escuchar expresiones como “todos ganamos”, que refuerzan la autoestima y el sentido de pertenencia.

En contraste, si el resultado es negativo, la amígdala, una estructura en el lóbulo temporal que procesa emociones, se activa. Esta región actúa como un sistema de alarma que detecta amenazas y activa respuestas de supervivencia. En este caso, se incrementa la producción de adrenalina y cortisol, hormonas vinculadas al estrés, lo que puede llevar a reacciones físicas y emocionales similares a las que se experimentan en situaciones de peligro. Para proteger su autoestima, muchos aficionados evitan decir “perdimos” y prefieren referirse al equipo como “ellos perdieron”, distanciándose psicológicamente del fracaso.

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Contagio emocional y sus efectos

El fenómeno del “contagio emocional” se manifiesta en ambos escenarios, no limitándose a la euforia en el estadio o frente a una pantalla. Este efecto puede influir en otras personas, incluso en aquellas que no tienen un interés particular en el fútbol. Las emociones de los aficionados pueden extenderse, creando un ambiente de celebración o desánimo que afecta a quienes los rodean.

Copa Mundial de la FIFA 2026

Hinchas mexicanos bailan y celebran después de que México ganara el primer partido de la Copa Mundial de la FIFA 2026, en la Plaza México. 11 de junio de 2026. Lynwood, California.


Kayla Bartkowski / Los Angeles Times via Getty Images

Impacto en la sociedad y el entorno laboral

Las reacciones de los aficionados no solo generan un fuerte sentido de pertenencia y celebración colectiva, sino que también ayudan a entender las altas tasas de violencia y conductas abusivas que se documentan tras diversos eventos deportivos. Estos comportamientos pueden intensificarse por el consumo elevado de alcohol que suele acompañar a la Copa del Mundo.

Además, los resultados de un partido mundialista tienen repercusiones en los entornos laborales. Muchos trabajadores mantienen su atención en los encuentros, las apuestas o las estadísticas, lo que puede disminuir su capacidad de concentración, aumentar los errores operativos y generar tensiones entre compañeros.

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