agosto 26, 2026

Científicos Innovadores Transforman Plástico en Deliciosas Galletas

La posibilidad de que una botella de plástico se convierta en una galleta es la intrigante propuesta presentada por investigadores de la Universidad del Sur de Illinois (SIU) Carbondale. Su trabajo se centra en una innovadora y potencialmente revolucionaria técnica que transforma residuos plásticos y agrícolas en ingredientes comestibles, utilizando microorganismos como la levadura. Hasta el momento, han desarrollado un producto llamado µBites, galletas ricas en proteínas que podrían ser útiles tanto en la Tierra como en entornos donde el acceso a alimentos es limitado, como en el espacio profundo o en regiones con escasez alimentaria en el futuro.

Transformando Residuos en Alimentos

Este proyecto es parte de la iniciativa de la NASA conocida como Deep Space Food Challenge. La premisa inicial fue desarrollar tecnologías para el reciclaje creativo de plásticos, enfocándose en la producción de alimentos. El Dr. Lahiru Jayakody, experto en Microbiología en SIU Carbondale, expresó: “El plástico y los alimentos comparten una base común: el carbono”. Uno de los plásticos utilizados en este proceso es el tereftalato de polietileno (PET), el material que compone millones de botellas de agua y refrescos. Aunque la idea de consumir PET puede parecer extraña, es importante señalar que los humanos ya ingieren microplásticos en cantidades preocupantes. Sin embargo, este equipo de investigación agrega un paso crucial para garantizar que el plástico no sea tóxico al emplear microorganismos genéticamente modificados para aprovechar las moléculas del plástico.

El Proceso de Creación

El primer paso en la creación de estas galletas implica un proceso llamado disolución hidrotermal oxidativa. Desarrollado por el profesor Ken Anderson, este método utiliza agua y oxígeno a altas temperaturas y presiones para descomponer materiales difíciles y convertirlos en compuestos que los microorganismos pueden utilizar. Posteriormente, se introducen diversas cepas de levaduras en el proceso. Los investigadores programan estos microorganismos para que transformen los compuestos derivados de residuos en nuevos ingredientes comestibles. Las levaduras pueden generar proteínas, grasas y ácidos, además de otros compuestos que mejoran las propiedades de los alimentos.

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Un Sabor Atractivo y Nutritivo

La estrategia se basa en el uso de microorganismos como pequeñas fábricas biológicas, capaces de producir moléculas específicas. Entre las cepas de levadura utilizadas se encuentran Saccharomyces boulardii, S. cerevisiae y Rhodosporidium toruloides. Con los ingredientes obtenidos, el equipo agrega fibra, almidón y un edulcorante, que luego se combinan y se extruyen a través de una impresora 3D para dar forma a las µBites. Los resultados iniciales indican que estas galletas son comestibles y no tóxicas, aunque los investigadores aún esperan la aprobación necesaria para realizar pruebas de sabor. Las evaluaciones del aroma han sido prometedoras, con muchos participantes dispuestos a probarlas en situaciones de recursos limitados.

Desafíos y Futuro de las µBites

El próximo objetivo es hacer que estas galletas sean atractivas en un contexto más amplio, no solo en circunstancias extremas. Para lograrlo, la estudiante de posgrado Sandhya Jayasekara ha desarrollado levaduras que producen compuestos mejoradores del sabor y valor nutricional. Por ejemplo, una cepa puede generar vainillina a partir de biomasa vegetal, mientras que otra utiliza etilenglicol del PET para producir betacaroteno, un precursor de la vitamina A. “Estamos utilizando microbios para transformar la galleta en un producto más atractivo y fácil de consumir”, afirmó Jayasekara.

Una Solución Integral al Problema Alimentario

El objetivo final es que todos los componentes de las µBites, incluyendo almidón, fibra y edulcorantes, sean producidos mediante microorganismos. Dada la abundancia de plástico en el mundo, el equipo confía en que puedan generar snacks de manera sostenible. Se anticipa que la demanda global de alimentos aumentará entre un 35% y un 56% para 2050, con un 30% de la población mundial en riesgo de hambre. El Dr. Jayakody concluyó: “Creemos que la solución a este problema radica en el uso de microbios”. La investigación fue presentada en el evento ACS Fall 2026, organizado por la Sociedad Estadounidense de Química (ACS) en Chicago, del 23 al 27 de agosto.

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