Ourense cerró el año 2025 de manera poco convencional, combinando protesta y celebración, fuego y lentejuelas, en el centro de la ciudad. Un equipo de música ambientaba el ambiente, resonando alrededor de toda la manzana del parque San Lázaro, mientras un megáfono lanzaba frases tanto de protesta como de celebración. «¡Qué frío y aquí siguen! Fuera de sus casas y en un día tan señalado, pero se mantienen», comentaban aquellos que, pasadas las doce de la noche, salían de sus hogares para dar una vuelta y celebrar la entrada del Año Nuevo, encontrándose con los agricultores y ganaderos que, con sus tractores, optaron por un fin de año en clave de protesta.
La tractorada matutina
La jornada comenzó por la mañana con una tractorada del sector ganadero y agrario, que recorrió nuevamente las calles de la ciudad por tercer día consecutivo. Con lemas como “Gandeiros unidos” y “Sen campo, a cidade non come”, los participantes exigieron una PAC más justa, la defensa del campo en el marco de las negociaciones del Mercosur, indemnizaciones por daños y la protección de los servicios públicos en el ámbito rural.
Ya entrada la noche, la concentración se trasladó en torno a Él Ángel Caído, la escultura simbólica en la parte baja del parque San Lázaro, construida en piedra por Francisco Asorey en 1951. Este lugar se convirtió en el epicentro de las reivindicaciones, frente a la subdelegación del Gobierno.
La celebración de Nochevieja
El fuego, que inicialmente encendieron los ganaderos y agricultores para protegerse del intenso frío, se transformó en un gran aliado para dar la bienvenida al 2026. Con los tractores aún aparcados alrededor de la subdelegación y las calles, manifestantes y vecinos se unieron en torno al fuego y a la música que ellos mismos proporcionaron. Con dos grandes altavoces, compartieron canciones, bailes y también mensajes de protesta entre tema y tema.
El ambiente era una mezcla palpable de celebración y reivindicación, con canciones acompañadas por los reflejos de las llamas y mensajes de protesta, mientras los asistentes se felicitaban y daban la bienvenida al nuevo año. La tractorada de la mañana del 31 de diciembre y la fiesta nocturna al pie de El Ángel Caído dejaron una imagen diferente este fin de año en Ourense: una ciudad que recibe el año nuevo entre tradición, diversión y compromiso social, recordando la fuerza de su comunidad rural y urbana, tal como expresaban algunos de los vecinos que se encontraron con la protesta.
