julio 27, 2026

Borrasca Leonardo: Carreteras y ríos en situación crítica tras 18 días de lluvias en la provincia de Ourense

Ourense bajo la tormenta

La provincia de Ourense experimentó el jueves una de sus jornadas más críticas debido a las intensas lluvias. La conexión ferroviaria a Vigo se interrumpió, mientras que el río Miño alcanzó niveles alarmantes, rozando los ocho metros. Varias áreas, como A Limia y Monterrei, quedaron aisladas por carretera, y la ciudad se transformó en una auténtica zona de guerra urbana, con socavones y desprendimientos que complicaron aún más la situación. Tras dieciocho días consecutivos de lluvias, la provincia muestra claros síntomas de agotamiento, con la tierra incapaz de absorber más agua.

En el centro de la ciudad, la avenida de la Habana fue testigo del desplome de un árbol, mientras que un agujero en la carretera, frente al Pazo Provincial de la Diputación, obligó a los conductores a maniobrar con precaución. La situación se tornó crítica, con nueve intervenciones de emergencia registradas en un solo día, lo que convirtió a Ourense en el concello con más incidencias de toda Galicia.

Inundaciones y daños en infraestructuras

La lluvia también comenzó a infiltrarse en las viviendas, con reportes de inundaciones en Barbadás, Beariz, Robadavia y Rairiz de Veiga. En Sobrado do Bispo, Protección Civil tuvo que utilizar bombas forestales pesadas para achicar el agua que amenazaba a las casas. Mientras tanto, el río Miño, que superó los 7,70 metros con un caudal de 2.142 m³/s, mantiene en alerta a los servicios de emergencia ante la posibilidad de que continúe su ascenso.

La situación en las carreteras también es preocupante. Renfe anunció la suspensión de los trenes de la línea Ourense-Carballiño-Santiago y todas las conexiones con Vigo, debido al riesgo de inundaciones y desprendimientos. Además, el balance de incidencias del jueves fue intenso, con 55 gestionadas por el 112 en pocas horas, y varias carreteras cerradas, lo que ha dejado a muchas localidades semi aisladas.

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La respuesta ante la crisis

A medida que la situación se desarrolla, las autoridades locales han intensificado sus esfuerzos para gestionar las emergencias. Se han habilitado rutas alternativas y se han desplegado equipos de rescate para ayudar a quienes se han visto atrapados por las inundaciones. La comunidad se enfrenta a un desafío monumental, con la esperanza de que las condiciones climáticas mejoren en los próximos días.

La situación en Ourense es un recordatorio de la vulnerabilidad de las infraestructuras y la necesidad de una planificación adecuada para afrontar fenómenos climáticos extremos. Con la llegada de nuevas borrascas, la población se mantiene en alerta, esperando que la lluvia dé un respiro y que la tierra pueda recuperarse de esta crisis sin precedentes.

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